Crónica del Celsius 2025. Parte 5 [Sábado19]

 

Y llegamos al último día del Celsius, aunque tras lo vivido el día anterior no lo hice con el mayor de los entusiasmos ni tenía las expectativas muy altas.

Aun así, como todos los días anteriores, me dirigí al festival temprano por la mañana, llegando un poco justo, así que ya ni contaba con poder entrar al auditorio. Aunque mi ilusión creció cuando descubrí que aún había espacio para ver las conferencias de la mañana. Eso sí, ya había gente haciendo cola para asistir a las conferencias de la tarde, así que desde ese punto ya confirmé que me sería imposible verlas. Es decir, eran sobre las once de la mañana y las conferencias eran para las cinco, así que era fácil imaginar que serían inmensas.


Me llama la atención que, aunque esa mañana había charlas de autores tan célebres como Jay Kristoff o Adrian Tchaikovsky, aún había sitio para los que llegaban pillados de tiempo, y en algunas conferencias hasta había sitios libres. Eso refuerza mi impresión de que muchas charlas seguían teniendo una asistencia más estable, comparable a la de otras ediciones; sin embargo, es cuando la conferencia era de Brandon Sanderson, o relacionada con él, cuando todo se desbordaba. Esto me da razones de peso para pensar que toda la masificación de este año se debe a la presencia del propio Sanderson en el festival en lugar de a cualquier otro factor.


De todos modos, me olvidé de que no podría ver los eventos de la tarde para poder disfrutar de las conferencias a las que sí podía asistir por la mañana, que también eran muy interesantes y con grandes autores internacionales como ponentes. 


Encuentro con Philip Fracassi

El primero de ellos fue el encuentro con Philip Fracassi, un autor de terror que este año realizó su primera visita al Celsius hablándonos del terror en sus obras, cómo hace sufrir a sus personajes y cómo utiliza el poder del trauma como motor narrativo. Un autor que hace sufrir a sus personajes para así hacer que el lector pueda experimentar parte de lo que se siente en una situación tan terrible como la que viven sus personajes. Otro autor al que me han dado muchas ganas de leer, aunque en realidad suelo terminar deseando leer a cada autor que veo en una conferencia, aunque con unos tenga más ganas y con otros un poco menos. Pero al final siempre dan ganas de leerlos.


Encuentro con Jay Kristoff

Y después, llegó el encuentro con Jay Kristoff, un autor del que creía que no podría llegar a ver ninguna conferencia suya, así que me hizo mucha ilusión poder asistir. Además, el miércoles me firmó un libro, así que las ganas de verlo eran dobles.


Jay Kristoff habló de muchas cosas interesantes sobre sus libros, aunque lo que más recuerdo es su agradecimiento a sus fans y cómo considera que el éxito de Nuncanoche se debe a ellos.


 Como cuando se publicó sus propios editores no tenían confianza en el libro, pero como de una reunión de alrededor de unas veinte personas el libro se dio a conocer, y como después esas personas hablaron a sus amigos sobre Nuncanoche y lo que era un pequeño grupo de personas se hizo cada vez más grande hasta tener el éxito actual. 


Un agradecimiento que se reflejó en la manera en que gran parte del tiempo que Jay Kristoff estuvo en el festival se la pasó firmando los libros para sus fans, algo de lo que yo mismo fui testigo al estar el miércoles esperando en la primera sección de firmas que empezó a las dos de la tarde para luego pasear por el lugar y ver cómo Kristoff seguía firmando a las seis.


Encuento con Neal Shusterman

El siguiente encuentro fue con Neal Shusterman, que es un poco el que menos conocía de los que tendrían su conferencia en la mañana. Me resultó una conferencia interesante y me dieron ganas de investigar más sobre él y leer sus libros; se mencionaron libros donde las drogas tenían una personalidad como si fueran dioses del panteón griego o incluso cómo en una de sus novelas quería mostrar el pasado de sus personajes antes de convertirse en monstruos, lo cual me resulta muy interesante. En su mundo hay un grupo llamado los segadores y Neal Shusterman está escribiendo una precuela refiriéndose a cómo los segadores originales podrían ser adolescentes que se conocieron en redes sociales. Además, se refirió a la única inteligencia artificial de su mundo, Trueno, que se comió al resto de inteligencias artificiales hasta solo quedar ella. 


Encuentro con Adrian Tchaikovsky

La siguiente y última conferencia de la mañana, que también sería la última a la que asistiría en el auditorio durante este año, fue la presentación de los últimos libros de Adrian Tchaikovsky, La ciudad de las últimas oportunidades y El tigre y el lobo. Lo que más me llamó la atención fue cómo El tigre y el lobo se centraba más en la visión de un único protagonista, mientras que La ciudad de las últimas oportunidades tiene un protagonismo más multitudinario, centrándose en el punto de vista de diferentes personajes ante lo que va a suceder en esa ciudad. 


También me pareció curioso cómo, al igual que Jay Kristoff, Adrian Tchaikovsky también tenía una historia de agradecimiento a sus fans, aunque en su caso también al propio festival Celsius y a los que asistieron a sus conferencias anteriores, sobre todo a la primera cuando era un autor inédito. En sus palabras, fue gracias al interés que mostraron los asistentes del Celsius por sus libros que comenzaron a ser traducidos al español y a hacerse más conocido como autor.


Después de eso salimos del auditorio. Uno de los cambios que hubo de un día para otro es que sí se desalojó el auditorio entre las charlas de la mañana y la tarde. No estoy seguro de si esto era así el día anterior, creo que no, pero esto significa que el Celsius fue poco a poco adaptándose de no desalojar un día para hacerlo al siguiente tras lo aprendido el día anterior.


Lo cierto es que estuve tentado de ponerme a la cola para las conferencias de la tarde; esa cola llevaba ahí desde temprano por la mañana, pero ese día había quedado con unos amigos para que vieran el Celsius, así que no era buen momento. De todas maneras, ni siquiera estoy seguro de haber podido entrar de haberme puesto a la cola en ese momento. 


Así que una vez más sentí esa renuncia a poder ver esas conferencias que se celebraban en el auditorio y que todos los años anteriores habían sido una parte imprescindible de mi experiencia en este festival.


X Premios Kelvin 505 y VIII Premios Lorna

Así que me fui directamente a ver la entrega de los premios Kelvin, donde sí que me pareció notar un poco lo agotadora que había sido esta edición, tanto en el cansancio de los organizadores como en el entusiasmo de los espectadores que estaban ahí reunidos, aunque tal vez fuera yo quien careciera del entusiasmo que había tenido al asistir a la entrega de los Kelvin anteriores.



Al menos, en la práctica sí que se hizo igual que en ediciones anteriores. Primero entregando los Kelvin oficiales: a David Uclés a la mejor novela original en español, mientras que a Sequoia Nagamatsu como mejor novela extranjera, aunque él no estaba para recibir el premio. Mientras que, en cuanto a novela juvenil, a Silvia Aliaga como mejor novela española y a Kika Hatzopoulou como mejor novela extranjera.


Aunque, como quien ha presenciado esta ceremonia en directo sabe, los propios organizadores dan sus premios a los escritores que más han disfrutado leyendo durante el año. Mientras que Jorge le dio el premio a David Uclés y Diego a Marina Tena , Cristina se lo dio a Adrian Tchaikovsky, un autor cuya presencia en esos premios me había resultado notable desde un primer momento, lo que destaca aún más su conexión y agradecimiento con el festival.


Y como también conocen, hay una tradición que es liberar el espíritu del Celsius al iniciar un festival y volver a embotellarlo justo durante esta entrega de premios. Un gesto que siempre me pareció lindo, pero que no deja de resultarme curioso un pequeño incidente, algo que no vi pero que escuché gracias a los comentarios de los organizadores en ese momento, por el comentario de Cristina disculpándose y la broma de Diego de que no quería que se celebrará el próximo festival. Me imagino que a Cristina se le cayó el tapón, o algo parecido, no lo sé muy bien por la distancia a la que me encontraba, pero sí que ocurrió algo que en cualquier otra edición hubiera pasado desapercibido pero que en esta no deja de resultarme llamativo; es casi simbólico que justo sea este gesto el que sufra un traspiés cuando el espíritu que se embotella ya no es el mismo que se embotelló al inicio del festival y que se embotelló en 2024, no completamente. Sé que puede sonar a tontería, pero no deja de ser un detalle interesante para quien crea en las metáforas y el simbolismo. 




Descanso para comer y estar con amigos

Tras eso, ya me reuní con mis amigos y comimos juntos en el parque Ferrera, teniendo buenas vistas de la infinita cola que había para entrar al auditorio. Después, fuimos a tomar algo y regresamos para dar una vuelta por el lugar viendo los libros; algo digno de comentar es que uno de ellos llevó un libro de Adrian Tchaikovsky y justo pasamos por donde él se encontraba firmando cuando ya casi estaba cerca de marcharse, y conseguir una firma de este gran autor sin tener que hacer cola ya es prácticamente un hito dentro de esta edición 2025. 


Presentaciones de la tarde

La primera presentación de la tarde fue la de Corpus Diaboli de Katherine Vega, libro que ya me había comprado y había conseguido la firma de la autora días antes. Razón por la que me resultó muy interesante poder acudir a esta charla, donde se trataron temas como invocar al diablo y se bromeó con cómo, a diferencia de otras historias de terror, el perro no muere.



La siguiente conferencia fue la de Melodía de luz de Moira Buffini, un libro que no conozco mucho pero por lo que sé es bastante popular. A estas alturas en que estoy escribiendo esto apenas recuerdo la charla, pero sí puedo decir que es el inicio de una trilogía


Lo cierto es que me habría gustado acudir a la presentación de La loba blanca y el análisis sobre el universo Neimhaim, pero al haber estado disfrutando del Celsius con amigos pues me fue imposible llegar a tiempo. Aun así, eso no me quitaba las ganas de conseguir la firma de Aranzazu Serrano en lo que creía que sería una cola relativamente rápida.


No fue así, pero en lugar de perder mi última tarde esperando en una cola hice algo un tanto más peligroso: aprovechar que la cola no avanzaba mucho para dividir mi tiempo entre ver los cosplayers y talleres infantiles, las presentaciones en la carpa de actividades y controlar un poco cómo avanzaba la fila.


Así pude ver la presentación de las nuevas novelas de África Vázquez Beltrán, La maldición del Holandés Errante y La conjura de plomo. Lo que más recuerdo de esta presentación es el buen rollo que había entre la escritora, la editora y quien las presentaba, que era Jorge Iván Argiz, para despistados: uno de los organizadores del Celsius.


Se notaba que se llevaban muy bien y que se apreciaban mucho, siendo esa calidez y cercanía el verdadero espíritu que siempre caracterizó al Celsius 232, incluso para quienes ven esa magia desde fuera.



Tras eso me dirigí a la cola para la firma de Aránzazu Serrano, y desde ahí pude ver uno de los talleres en forma de una fila de niños con hachas y escudos de cartulina guiados por unos pocos adultos. También había personas con trajes de Star Wars como Darth Vader, soldados imperiales pilotos rebeldes, Leia Organa o Ben Kenobi; incluso había tres cosplayers caracterizados como las hadas madrinas de La bella durmiente.


Esto hizo que el ambiente en la plaza del Celsius fuera muy animado, lo cual ayudaba a estar en las colas, aunque como no avanzaba mucho me era posible asistir a otras conferencias en la carpa de actividades.



En concreto, pude ver la presentación de El paracaidista de Ana Campoy, una novela donde la autora se aleja de sus novelas juveniles para introducirse en una trama seria y oscura de la posguerra relatando la historia de diferentes mujeres, donde la violencia y la memoria juegan un papel importante, pero que también tiene elementos mágicos.


Luego vi el encuentro con A. F. Steadman, escritora de la saga Skandar, la cual apenas conozco pero es de fantasía juvenil y parece que es una saga bastante popular e interesante. Como digo, no recuerdo mucho de estas conferencias, tal vez por tener mi atención algo dividida esa tarde.


La última que vi fue una charla en conjunto de autores que escribían literatura infantil y que habían publicado ese mismo año: Marina Tena Tena, que publicó Clases particulares para salvar el universo; Victoria Álvarez, que publicó Alma Blake, y Sofía Rhei, que publicó Iris y Luna, presentadas por Bruno Puelles.


Una charla donde se habló de la importancia de la literatura infantil y de que espacios como el Celsius 232 les diera difusión, algo por lo que se sintieron agradecidos de que el festival diera importancia a ese tipo de literatura en sus presentaciones. Algo con lo que estoy de acuerdo, considerando que de niños es cuando se debe comenzar a fomentarnos el amor por la lectura.


También como las tres tenían niños en su entorno, algo que las inspiró a escribir y publicar esos libros.


Las últimas firmas del Celsius 2025

Tras estas presentaciones ya me quedé en la cola para que Aránzazu Serrano me firmara, además de que confiaba en que me lo llegara a firmar y después pasarme a la cola de Victoria Álvarez para que también me firmara. Pues tenía un libro de cada una, por si tenía la oportunidad. 


Mientras esperaba en la cola, ya más cerca de llegar, apareció el Geek Furioso de la Literatura que se acercó para preguntar si lo podríamos dejar pasar, pues solo le faltaba un sello en su firma de Aránzazu Serrano, por lo que era rápido. Por supuesto, no me corté a la hora de saludarlo y dejarlo pasar, quien tras unos momentos se marchó con prisa.


Mientras seguía en la cola, me di cuenta de que la firma de Victoria Álvarez ya había terminado y ya estaba recogiendo para marcharse, así que le pregunté si aún llegaba a tiempo para conseguir su firma; ella, muy amable, accedió a firmarme mi ejemplar de La ciudad de las sombras.


Por otro lado, finalmente llegué al momento de conseguir la firma de Aránzazu Serrano, aunque no en un libro de Neimhaim, sino de La maga Morgana de la colección de RBA Las crónicas de Excalibur. Fue muy agradable poder conocerla, teniendo una agradable charla con ella, además de tomarnos esta fotografía.


Ya con las dos firmas conseguidas, di una vuelta final por el Celsius, que incluyó ver otro de los talleres donde enseñaban a los niños a crear atrezo; me marché del lugar dando por finalizado mi Celsius de este año.


Iba a poner mi conclusión de este año en esta parte, pero me me quedó mucho más compleja que en cualquier año anterior, como dije al inicio de mi crónica, este Celsius 2025 tuvo sus cosas buenas y sus cosas malas, así que la podréis encontrar en un texto aparte próximamente.



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