El caballero caído (Relato fantasía crepuscular)
Mientras observaba su espada, no podía dejar de recordar aquellos días en los que su filo era brillante. En esos momentos, solo se veía una espada que ya comenzaba a reflejar el desgaste de los años, ya comenzaba a mostrar las primeras señales de oxidación y su filo comenzaba a mellarse. El brillo de esa espada ya era algo que solo existía en el pasado. Sus compañeros siempre le decían que solo era una espada, que era mejor cambiarla por una nueva. Una más adecuada a los nuevos tiempos, más reluciente, con un mejor filo. Sonaba demasiado bueno para ser cierto, pero él no se sentía capaz de sustituir su fiel espada. Demasiadas batallas libradas, demasiadas veces en que esa vieja espada significó la diferencia entre la vida y la muerte. No podía reemplazar su vieja arma de la misma manera que no podía reemplazarse a sí mismo. Viejo. Roto. Así era como se sentía. En el fondo, su espada y él no eran muy diferentes: ambos empezaron con un resplandeciente fulgor que había ido perdiéndos...