Recesión: la caída de las grandes empresas
Continua desde: Recesión: la crisis en el mundo de los videojuegos
Y lo cierto es que, aunque todo esto trate de la industria del videojuego, porque es de la que más fácilmente puedo hablar, es fácilmente extrapolable al resto de industrias, porque todas estas están en una situación muy similar y sufren de este problema común: las subidas de precios.
Perdida de credibilidad en Hollywood
El cine hollywoodense está sufriendo una gran crisis de credibilidad y taquilla. Muchos reniegan de las películas que se estrenan y eso lleva a que gran parte de las grandes producciones se conviertan en desastrosos fracasos que hacen perder a las empresas millones de dólares. Muchos creen que estas empresas son invulnerables debido a su tamaño, pero incluso las empresas más grandes terminan quebrando si lo único que obtienen son fracasos.
Razones de este rechazo son que muchos consideran que se han terminado las ideas originales, llenándolo todo de remakes y secuelas muy continuistas, además de que consideran que las películas perdieron su objetivo de entretener para sermonear a los espectadores con mensajes políticos. Eso sin mencionar que las personas llevan peor la arrogancia y escándalos de las estrellas de Hollywood; si alguien da mensajes sobre pobreza o capitalismo desde su gran mansión, no tarda en ser señalado como hipócrita en redes sociales.
La gente sufre fatiga por el exceso de suscripciones
Antes se decía que el streaming mataría al cine, pero lo cierto es que el streaming no está mucho mejor. Actualmente, este negocio está perdiendo dinero, haciendo que suban los precios; y cuanto más suben los precios, más se alejan los espectadores al sentir que se está traicionando el concepto original: sobre todo cuando muchas veces lo que se desea ver no es fácil de encontrar.
En la actualidad, hay tantos servicios de streaming que se reparten las diferentes producciones entre ellos y para verlo todo no te sirve un único servicio; necesitas dividir tanto la atención como el dinero entre varios de estos servicios. Eso crea una gran sensación de fatiga por los productos de suscripción, ya que son pocos los que están dispuestos a contratar cinco de ellos a la vez o incluso más. Tenemos un problema en el que la gente está cada vez más saturada mientras las empresas quieren imponer cada vez más suscripciones y esas intenciones tarde o temprano terminarán chocando con la realidad.
Sobresaturación de publicaciones en el mercado literario
Incluso un mercado como el literario está sufriendo sus propias crisis, esta vez motivadas por las redes sociales. Es decir, se lanza una cantidad inabarcable de libros, cada vez más, y muchos ni siquiera son leídos, solo terminan abandonados; mi teoría es que las grandes editoriales están buscando su próximo éxito en redes sociales sin importar cuántas novelas tengan que sacar para lograrlo, igual que Sony cuando se empeñó en sacar sus juegos como servicio y eso hizo que comenzara a desarrollar videojuegos multijugador sin ninguna estrategia verdadera, todo con tal de dar con un pelotazo como Call of Duty. Incluso compró Bungie, la que tenía un juego como servicio de largo recorrido exitoso, y hasta eso terminó en desastre cuando decidieron concluir las actualizaciones del juego y centrarse en Marathon, un juego que vende mucho menos.
El problema es que los éxitos literarios de las redes sociales son tan volátiles como las propias redes; al final, la gente se termina olvidando de ese libro para pasar al siguiente, así que no sirve para nada, solo para publicar libros clónicos que parecen copias unos de otros y que terminan cansando al lector.
Y es que encima se tienen que leer a un ritmo frenético en el que un lector pasa de un libro a otro para estar a la moda, sin tener tiempo para sumergirse de verdad y tomarse el tiempo que realmente necesite. Por otra parte, los escritores terminan siendo sobreexplotados porque tienen que escribir a velocidad de vértigo, ya que, en el momento en que tarden demasiado en publicar su siguiente libro, serán olvidados y reemplazados. Algo insostenible.
Eso, sumado a que las editoriales han encontrado formas para elevar los precios de los libros con cosas como los cantos pintados y otras modas de las que ya ni me acuerdo, hace que el agotamiento de los lectores y autores sea una seguridad; lo único que queda por descubrir es cuándo ocurrirá.
Todas las industrias están viviendo sus propias crisis
Esto se suma a otras crisis, como que los restaurantes de comida rápida tienen que subir tanto los precios para ser sostenibles que traicionan el concepto de comida rápida y dejan de ser una opción aceptable para los consumidores. Los críticos de cine y los medios de prensa generalistas están enfrentando los mismos problemas que la prensa del videojuego. La industria de la automoción está sufriendo grandes pérdidas debido a sus apuestas por el coche eléctrico. La industria de la moda rápida sufre problemas de saturación similares a los de la industria literaria. Las aerolíneas comerciales te ofrecen vuelos baratos para luego inflarte los precios con suplementos. Hasta en internet, estamos pasando de un internet libre a uno en el que te quieren meter suscripciones o publicidad abusiva en todos los sitios de la red. Lo que no tiene sentido, pues es imposible pagarlo todo y la publicidad intrusiva solo logra que te den ganas de apagar la pantalla y odies esos productos, no de comprarlos.
Al final, son muchas las industrias que sufren crisis y que adoptan prácticas abusivas con los consumidores, algunas con las que estoy familiarizado y otras con las que no; el punto es que, sin importar la industria que te venga a la cabeza al leer esto, lo más probable es que afronte una crisis de algún tipo.
Y lo peor es que ahora están tratando una nueva práctica que lleva el abuso hacia el consumidor a nuevos niveles: los precios dinámicos, que dependen de las decisiones que tomen sus algoritmos, pueden marcarte un precio u otro, así que entre que estás decidiendo si comprar un producto y lo compras, pueden duplicarte el precio.
A eso se suma que hasta los combustibles están en crisis y agotándose, o no llegan como antes debido a guerras y crisis sociales. De esto último no sé mucho; aun así, diré que gran parte de la subida de precios es justo por la crisis de los combustibles.
La obsesión de las grandes tecnológicas con las IA
No diré que todo es culpa de esto porque las grandes tecnológicas no han tenido mejor idea que empeorar las cosas apostando por una tecnología sumamente cara en el peor momento posible.
Ya he hablado del ciclo de las tecnologías de ser usadas por unos pocos a popularizarse bajando cada vez más los precios, pero la ceguera y arrogancia actuales han hecho que lo hagan justo al revés, tratando de popularizar la tecnología de la inteligencia artificial incluso antes de que esta fuera sostenible.
La obsesión de las grandes empresas con la inteligencia artificial ha sido tan grande que han descuidado otras áreas de negocio para apostar todo por ella, secuestrando la RAM y otros elementos que necesitan las computadoras para su fabricación. Se han olvidado de una realidad básica: para que la IA tenga sentido necesitas usuarios que la usen y la hagan sostenible, pero si para fabricarla haces que las computadoras se vuelvan algo prohibitivo para la mayoría de usuarios, ¿entonces quiénes usarán las IA cuando estén listas? Gran idea destruir el mercado de las computadoras para construir la IA cuando para usar la IA necesitas computadoras, sí, una idea maravillosa.
Esto hace que la inteligencia artificial no sea más que una burbuja que arruinará un gran número de negocios relacionados con la computación, y después de esto arruinará a las empresas que tan fuerte han apostado por la IA.
Los problemas de la inteligencia artificial
Y es que, aparte de eso, la inteligencia artificial es carísima y gasta muchísimo en luz y recursos, haciéndola insostenible a largo plazo. Algo que se suma a que cometen muchísimos fallos y los resultados que consiguen son en la mayoría de las ocasiones, por no decir en todas, genéricos.
Al final, no son pocas las empresas que despidieron trabajadores para sustituirlos por inteligencia artificial solo para encontrarse con que les salen más caras y con resultados mucho peores. Eso sin mencionar que si cometen un fallo que les arruina todas las cuentas no se van a hacer responsables, solo responden: “lo siento, tienes razón, me equivoqué. Sigamos trabajando”.
Y eso se suma a que son poco fiables, siempre van a tratar de dar la razón al usuario incluso cuando no la tiene. Puedes decir una cosa que ella te dará la razón, y también puede entenderte al contrario de lo que quieres decir mientras sigue dándote la razón para que, cuando aclares lo que de verdad quieres decir, cambie por completo el discurso para volver a darte la razón.
Incluso empresas como Microsoft o Google han puesto en riesgo sus mercados tradicionales que tanto éxito les han traído para apostarlo todo por la quimera de la IA, y esto no solo es un riesgo económico, sino también un riesgo reputacional. Y esto se debe a que muchos usuarios no tienen a la IA en buen concepto, más bien al contrario: hay preocupaciones de todo tipo, desde que la IA se está cargando internet hasta que va a hacer que todo el mundo pierda sus trabajos, que será el fin del arte humano e incluso que eventualmente las IA destruirán el mundo como Terminator.
¿Y cuál es el mensaje que se da por apostar tan fuerte por una tecnología que muchos consideran algo tan grave como destruir el mundo? Que a las empresas les da igual ser las responsables de la extinción de la raza humana si con ello pueden enriquecerse. Peor reputación que esa ya no se puede tener, así que están haciéndose pobres solo para destruir la buena imagen que los usuarios tienen de ellos.
Señales de que se acerca una recesión
Quien haya leído hasta aquí ya habrá comprendido que los colapsos empresariales no son solo teóricos, sino riesgos muy reales, y con ello vendrá la recesión. La recesión ocurre cuando se produce más de lo que se compra, y eso justo ya lo estamos viendo y lo veremos aún más según sigan subiendo los precios. Solo recordemos cómo se publican muchos más libros de los que la gente compra, o cómo en agosto y septiembre la cantidad de videojuegos que van a salir al mercado es una burrada y muchos no serán comprados.
Este exceso de producción, sin que nadie la compre, hará que se produzca menos y, por tanto, se produzcan muchos despidos; algo que estamos viendo que ocurre de forma constante. Hay una crisis del trabajo; se culpa a la IA, pero es muy probable que no sea el único motivo y solo se use para cubrir las verdaderas razones.
Y la recesión es cuando la gente deja de comprar y eso hace que caiga el consumo, disminuya la inversión y aumenten los despidos; esto último es algo que ya estamos viendo de forma constante en todos los sectores.
La otra razón es que haya una burbuja, como la de los pisos en 2008, y acabo de explicarte que estamos viendo una de las burbujas más grandes de la historia debido a la ceguera de las empresas con la inteligencia artificial y cómo solo es cuestión de tiempo que termine explotando.
Además, si miramos las señales con las que se puede detectar una futura recesión, se cumplen varias de ellas, sobre todo la falta de confianza del consumidor; estamos en un periodo histórico en el que la confianza que tenemos está por los suelos debido a que los abusos de las grandes empresas han extinguido esa confianza.
Así que, a mi modo de ver, la recesión es inevitable, incluso necesaria; la verdad es que, si esto no ocurriera, estaríamos en una sociedad que no dejaría de subir y subir los precios hasta asfixiar por completo a la población. En cambio, aunque la recesión sea dolorosa, al menos evitará un futuro peor.
La estanflación que nos ocultan
Si me preguntan a mí, llevamos mucho tiempo en una estanflación; es decir, una situación en la que vivimos en una inflación donde los precios no dejan de subir, pero nuestra calidad de vida empeora cada vez más. Y diría que llevamos con inflación desde la crisis de 2008: nuestro poder adquisitivo no ha dejado de bajar desde entonces al subir los precios cada vez más, abriendo una gran brecha entre los precios y los sueldos de la gente, eso acompañado de un gran número de despidos y una gran crisis en el mercado de trabajo.
Y para mí, todo lo que estamos viendo es que están tratando de ocultar y retrasar la recesión y que ni los gobiernos, ni las empresas, ni las personas de alto poder adquisitivo se vean afectados a costa de empobrecer cada vez más a los que menos tienen.
La recesión es un mal necesario
El lado bueno es que eso no puede durar eternamente y las estanflaciones llevan a una inevitable recesión en la que afronten todo lo que han estado tratando de evitar durante todo este tiempo. Y claro, todos nos vemos afectados por una recesión, pero es que las personas comunes ya estamos viviendo esa recesión aunque no quieran que nos enteremos, así que para nosotros será el momento en que por fin las empresas suelten la correa y dejen de asfixiarnos tan fuerte.
Así que por una vez, esperemos que para las empresas y las personas adineradas sea un golpe mucho más duro y brutal que para las personas que actualmente están sufriendo por llegar a final de mes o siendo despedidas por estas empresas en sus recortes de personal para equilibrar sus propias pérdidas.
No cabe duda de que las empresas se lo merecen; recordemos que esta recesión será consecuencia de las malas decisiones y prácticas que están tomando: subir los precios de una forma abusiva, haciendo que sean inaccesibles para muchos de sus clientes, aplicando prácticas cada vez más abusivas creyendo que nadie puede hacer nada contra ellas o apostando todo por una tecnología que aún no está preparada, movidas únicamente por su propio orgullo. Estas prácticas no se detendrán por sí solas, así que la única manera de lograrlo es que el propio mercado meta el frenazo.
Veremos muchas empresas desaparecer durante esta recesión, incluso algunas de las que jamás hubiéramos pensado que desaparecerían; las que sobrevivan lo harán gracias a reaccionar a tiempo y abandonar sus malas prácticas para dar un trato mucho más justo a los usuarios. Lo que importa es que el mercado quedará saneado y se restablecerá a su debido tiempo, teniendo un clima comercial y social mucho más limpio, donde comiencen a surgir nuevas empresas que sustituyan a las que han caído durante la crisis.
Así que lo único que tenemos que hacer los usuarios es dejar de identificarnos y preocuparnos por las empresas, no pasar por el aro evitando pagar precios abusivos y dejar que sea lo que tenga que ser. Un simple: “sonreir y saludar” mientras vemos cómo las empresas caen debido a sus propios actos.
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