Recesión: la crisis en el mundo de los videojuegos
Estoy escribiendo esto porque tengo la sensación de que nos acercamos a un posible colapso financiero, y posiblemente a una recesión. No soy un experto en economía, solo soy un ciudadano de a pie que piensa mucho, investiga y saca sus propias conclusiones. Esto podría cumplirse, y en cuyo caso me gustaría que quedara escrito para la posteridad, o podría no cumplirse, en cuyo caso quedaría como mi propia teoría personal.
Empezaré por lo que me pilla más cerca: la industria de los videojuegos, ya que sí suelo estar al día del mercado de los videojuegos, mientras que aunque escribo y leo, la industria literaria me resulta bastante ajena porque apenas uso TikTok, no me preocupo por estar al día de los nuevos lanzamientos ni me importan los cantos pintados que tanto están de moda hoy en día.
El alto precio de las consolas Steam
En la industria de los videojuegos el posible colapso se ve con más claridad por una sencilla razón: la Steam Deck subió de precio más del 40 %, ahora la de 512 GB vale 779 € y la de 1 TB ahora cuesta 919 €. Después anunciaron el precio de la Steam Machine; se anunció que valdría 1.039 € y la más cara 1.359 €, y eso sin sumar el mando, que subirían a unos 1.108 € y unos 1.428 €.
Esto lo menciono porque a nosotros nos importa que estas consolas ya se volvieron inaccesibles para muchos usuarios y otros simplemente no quieren pagar tanto por una consola; así que, más allá de lo prohibitivo que es el precio, la enseñanza es que probablemente la Steam Machine ya nazca muerta por no contar con el número necesario de usuarios que la compren.
Y sí, dirán que aun así habrá gente que la compre y es cierto, pero es que Steam no necesita que alguien la compre, necesita que un número suficiente de usuarios la compre para que les resulte rentable y eso es justo lo que es probable que no llegue a ocurrir a ese precio.
Siempre existe la falacia de que la gente adinerada se la va a comprar, pero esto son videojuegos, así que hay cosas que dan mucho más prestigio en las que una persona adinerada gastaría su dinero; así que a esa gente que le interesaban los videojuegos la habría comprado de todas maneras aunque costara menos. Así que lo que él se gaste de diferencia tendría que cubrir lo suyo más lo que otros usuarios no llegaron a comprar por ser caro. Es decir, si una consola cuesta 800 euros, la comprará menos gente de la que la habría comprado si costara 500, así que cada pérdida son 500 euros que no se gastan, mientras que quien sí lo haga solo pagaría 300 de diferencia; así que el hecho de que paguen más no logra compensar a las personas que no se la compran.
Y otro hecho es que el ciclo vital de la tecnología era nacer siendo muy cara y con el tiempo ir bajando sus precios, con lo que más gente se la podía comprar; y cuando baja tanto que las personas comienzan a comprarla de manera masiva es cuando esa tecnología se establece en las vidas de las personas y se convierte en algo habitual. Un ejemplo son los ordenadores, el internet o los teléfonos móviles. Si las empresas no necesitaran a un público masivo jamás habrían bajado el precio de esa forma y la gente nunca hubiera accedido a esa tecnología de forma habitual. Es por eso que la tecnología nunca se podría considerar un lujo porque, a diferencia de un Rolex, unas joyas o unos coches deportivos, no puede sobrevivir como objeto de lujo.
Pero este ejemplo con las consolas Steam sirve para mostrar cómo actualmente se está siguiendo el proceso contrario: convertir la tecnología en algo cada vez más caro, lo que hace prever que tarde o temprano dejará de estar tan presente en la vida de los usuarios comunes y muchas compañías grandes no podrán soportar esas reducciones en sus beneficios, así que terminarán quebrando.
A Steam le dará igual porque tampoco esperaba vender mucho, ya que la base de su negocio es la plataforma de lanzamiento de juegos; para ellos Steam Machine es un simple plus con el que esperaba ganar dinero, pero seguramente lo termine perdiendo. El problema es que, por lo que parece, cuando una empresa hace una acción como subir los precios, el resto de compañías tiende a imitarla pensando que será un movimiento inteligente para ganar dinero a costa de aprovecharse de los usuarios, en lugar de la acción que las termine llevando a su propia quiebra.
Rockstar: el mal ejemplo a seguir para el resto de compañías
Y, sin embargo, el ejemplo que mejor ilustra este efecto no es Steam, sino Rockstar y su GTA VI. Los usuarios están dispuestos a pagar lo que sea necesario por este juego precisamente por ser GTA VI, y Rockstar lo sabe, así que se aprovecha poniendo el videojuego a 79,99 $ y la versión cara, con misiones exclusivas, a 99,99 $, incluso trayendo un código en su versión física, poniendo en riesgo el mercado físico de videojuegos.
Lo lógico sería pensar que los usuarios solo pagarían ese precio por GTA VI y solo existe un GTA VI, así que el resto de empresas no deberían imitar lo que haga Rockstar por propia supervivencia; pero, por algún motivo, los CEO de estas empresas no llegan a esta conclusión tan obvia, por lo que si GTA VI pone sus juegos a 79,99 $ ellos también imitarán el precio de GTA VI, pero sin ofrecerte nada de lo que te ofrece GTA VI.
La conclusión es que Steam va a sobrevivir por su plataforma en el PC, Rockstar sobrevivirá por ser la empresa de GTA VI, pero el resto de compañías imitadoras que ni tienen esa plataforma ni tampoco tienen GTA VI no van a sobrevivir. Los jugadores se enfurecerán, dejarán de comprar videojuegos y se centrarán en jugar GTA V y videojuegos antiguos por toda la generación.
Y es por esto que en el mundo de los videojuegos vamos a ver colapsos financieros y ser testigos de cómo grandes compañías que parecían intocables terminan desapareciendo del mercado, o siendo compradas por otras empresas, perdiendo su independencia.
El fin de las consolas de videojuegos
Y lo cierto es que en generaciones como la de Play 4 y Xbox One se nos decía que llegaría el fin de las consolas, pero lo que no se podía prever es que no se debiera a que las compañías persiguieran otras tecnologías, sino a que el propio mercado y las crisis económicas llevaran a estas compañías a quebrar o a perder su mercado de hardware.
Irónicamente, muchos pensarían que la primera que quebrará será Xbox; puede que sí, puede que no, pero tampoco se diferencia mucho de la situación en la que se encuentra Sony, excepto que la prensa de videojuegos hace que cada crisis o equivocación de Xbox resuene por todo internet mientras tratan de tapar las de PlayStation; y eso haría que, si ambas quiebran, la caída de Xbox sea constantemente seguida por todo el mundo, y la de PlayStation sea un día parece estar bien y al siguiente ha quebrado.
La PlayStation 6 pagará las consecuencias
Algo que he observado es lo que ocurre cuando una película o un videojuego es muy bueno: ese éxito se traslada casi de forma automática a su secuela, incluso si esta se volvió de muy baja calidad y las críticas estallan. Para ese momento, los usuarios ya han pagado por verla o se han comprado el juego, así que esa baja calidad termina repercutiendo en el fracaso de la tercera entrega si no demuestra que ha mejorado mucho con respecto a la anterior, y aun así eso llevaría algo de tiempo mientras se recomienda de boca en boca.
Lo mismo pasa con las consolas de videojuegos. Puede que si la empresa la fastidia antes de que siquiera se ponga a la venta esto no suceda, como fue el caso de la PlayStation 3 y su excesivo precio, Wii U cuyos fans ni siquiera comprendieron el concepto y Xbox One con su meme de: “TV TV TV” que se debe a que habló de ver televisión en la consola en lugar de hablar de videojuegos, aparte de lo de no alquilar videojuegos. También el éxito de Nintendo Switch, que supieron vender muy bien el concepto pese al fracaso de Wii U.
Pero yo hablo de una situación en la que la consola es continuista y nadie mete la pata en su proceso de lanzamiento; en ese caso, el éxito de la anterior ayuda a la nueva a vender. Ese fue el caso de PlayStation 5, que en realidad no vendió por méritos propios, sino por el rotundo éxito que fue PlayStation 4.
Sin embargo, PlayStation 5 ha arrastrado muchas cosas que disgustaron mucho a los usuarios, como una gran ausencia de exclusivos en la mayor parte del género o las constantes subidas de precio en hardware, juegos y servicios, entre otras como polémicas en sus videojuegos.
Ahora mismo no le pasa factura porque ya vendió muchas consolas, pero el problema para Sony será cuando tenga que convencer a los jugadores de dar el salto generacional a PlayStation 6 y los jugadores no encuentren razones suficientes para hacerlo.
Mi teoría es que para evitar esto Sony necesita un hardware revolucionario y no parece que la empresa esté en condiciones de lograr algo así; cada vez los saltos generacionales se notan menos y no parece que haya tanto espacio para innovar, excepto que seas Nintendo. Y de tener un precio bajo ni hablemos; las tendencias de la industria parecen indicar que la PlayStation 6 será la más cara que todas las anteriores, sin algo que justifique ese precio.
Nintendo Switch 2: un camino éxito hacia el agotamiento
A Nintendo parece que le va bien pero, si revisamos patrones, la Switch 2 podría encontrarse en el mismo lugar que estaba la PlayStation 5 al inicio de su generación: una consola que vende gracias al gran éxito de Switch 1 pero que ya ha logrado que los usuarios estén molestos debido al excesivo precio de sus juegos y, como Sony, a la subida del precio de la consola y sus servicios.
También la ausencia de juegos, ya que, a diferencia de Switch 1, no tiene tantos juegos que te vendan la consola y el que tiene es un remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time. Un juego maravilloso para los viejos fans de Zelda, pero no estoy seguro de que sea suficiente para atraer a nuevos usuarios. Así que podríamos esperar dos posibilidades: Nintendo reacciona y hace algo para cambiar las cosas o sufrirá el mismo desgaste que sufrió PlayStation 5 hasta que, al pasar de generación, ese desgaste se lo cobre la nueva consola de Nintendo si no la vende con un concepto tan innovador como fue Switch.
Xbox se encuentra en un continuo sube y baja entre el éxito y el fracaso
El caso de Xbox es diferente porque recordemos que arruinó su propio éxito por la forma en que vendió la Xbox One, así que el éxito de la 360 jamás repercutió en las consolas sucesoras.
Xbox tiene una mala época, luego consigue levantarse hasta que la fastidia y vuelve a caer. Esa fue la trayectoria de pasar de Xbox 360 a Don Mattrick, de la época de Don Mattrick a la de Phil Spencer y la resurrección gracias a Game Pass; el mismo servicio al que están culpando de arruinarlo todo y no vender juegos, cuando es lo que salvó a Xbox en una época en la que sus juegos tampoco vendían sin Game Pass.
Podría haber seguido creciendo, pero cometieron el error de comprar una gran compañía como Activision, con la consecuencia de sufrir un largo proceso de compra y estar bastante limitados económicamente. Eso hizo que cambiaran su estrategia de levantar Xbox a sepultarla, queriendo que todo fuera una Xbox y, como se suele decir, si todo es una Xbox, entonces nada lo es.
La realidad es que subieron el precio del Game Pass, de los juegos, de las consolas al mismo tiempo que se quedaba sin exclusivos al mandarlos a su rival más directa: PlayStation, sin recibir nada a cambio. Eso hizo que los usuarios abandonaran a Xbox y la compañía perdiera millones de dólares, por lo que Phil Spencer y Sarah Bond fueron despedidos y la imagen de Phil Spencer quedó completamente manchada por esto; sus equivocaciones posteriores hicieron que se nos olvidara que fue el hombre que salvó a Xbox en primer lugar y, sin él, la marca podría haber desaparecido hace tiempo.
Ahora estamos en una etapa con Asha Sharma que venden como muy prometedora y un inicio para salvar a la compañía porque ya estaban llegando a su final definitivo una vez más. El problema es que este reseteo conlleva el cierre de numerosos estudios que pueden restar la confianza de los usuarios, dañando la imagen de la compañía en lugar de salvarla. Una posición muy compleja, peliaguda y sobre todo incierta, más aún con la posibilidad de que Microsoft termine vendiendo Xbox por no ser rentable.
Hay un dato esperanzador muy reciente con esta compañía y es que ha sido la única que ha intentado rectificar bajando el precio tanto de sus videojuegos como de Game Pass. Aunque después de escribir esto anunció que iba a subir mucho el precio de las consolas, así que olvídense del dato esperanzador con Xbox; solo es esperanzador hasta que decidan volver a subir los precios.
Además, lo de financiar la consola me parece una completa tomadura de pelo; ¿de verdad esperan que tus ganas de tener la futura generación de Xbox sean tan grandes que te endeudes para conseguir un producto de consumo? Mi consejo: dejen que se queden en las tiendas, el mercado es muy incierto y, si llega un día en que no puedas pagarla, estarás en un serio problema. Eso sin mencionar que te la quieren vender a trozos, sin mando y a saber sin qué más. Nunca se puede decir nunca, pero todo esto me hace pensar que estamos mejor sin la nueva generación de Xbox.
Como ven, el mercado de consolas se encuentra en una situación nada positiva que podría terminar con este mercado de la peor forma posible; aunque, si eso pasa, lo más seguro es que los jugadores que quedamos jugando en consola terminemos migrando al PC y sigamos jugando ahí. Puede que caigan muchas compañías de videojuegos, pero lo cierto es que donde caen unas, otras surgirán para reemplazarlas, posiblemente más justas que las actuales porque, si nos fijamos, hay dos patrones claros en todo: decisiones que no respetan a los usuarios y subidas de precio.
La crisis de credibilidad de la prensa del videojuego
Y a las compañías de videojuegos se les unen sus mayores cómplices en todo esto, que son los medios de comunicación. Mientras que las compañías de videojuegos suben cada vez más los precios y adoptan prácticas abusivas, la prensa de videojuegos intenta normalizar esos precios y conductas.
El lado positivo es que, a día de hoy, casi nadie cree lo que dice la prensa de videojuegos; su crisis de credibilidad es total. Los únicos que les hacen caso son los fanboys más radicales de dichas compañías, pero no porque de verdad crean en la prensa, sino porque les dan argumentos para defenderlas.
Algo muy extremo que hizo que perdieran mucha credibilidad es su apoyo constante y absoluto a PlayStation, sin importar lo que esta compañía haga; mientras que cuando se trata de Xbox hacen todo lo posible para hundirla por los suelos. Hemos visto tantos ejemplos de esta conducta que quien no se haya dado cuenta de este comportamiento es simplemente porque no quiere darse cuenta, y nada de lo que se le diga o suceda logrará que se dé cuenta.
Y aun así se extrañan de que los usuarios prefieran ver a cualquier youtuber de confianza antes que a cualquier medio de comunicación, pero es que la prensa ha sido la principal responsable de esa situación y, si hubieran informado siempre con claridad, honestidad y respeto a los usuarios, no habrían perdido su confianza. Ahora la sensación es que su trabajo no es informar, es servir de equipo de marketing no oficial para las grandes empresas, velando por los intereses de estas por encima de los usuarios.
Solo empezar a informar con honestidad y respeto a los usuarios podría hacer que se recuperaran si es que no es demasiado tarde, porque en este momento, si las grandes empresas deciden retirar la publicidad de sus páginas, estos medios dejarán de existir en muy poco tiempo.
Y lo cierto es que, aunque todo esto trate de la industria del videojuego, porque es de la que más fácilmente puedo hablar, es fácilmente extrapolable al resto de industrias, porque todas estas están en una situación muy similar y sufren de este problema común: las subidas de precios.
Continuará...
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