Drácula de Bram Stoker - Reseña



La reseña de Drácula la escribí a finales de 2018
; por desgracia, en aquel momento desconocía el valor diferenciador de una buena traducción y terminé leyendo la de Plutón Ediciones. Quienes conozcan a esta editorial ya sabrán que son ediciones baratas pero que dejaban mucho que desear en cuanto a este tema. Es por eso que desde entonces me quedó la espina clavada de no haberla leído en las mejores condiciones, una espina que logré quitarme este 2026 leyendo la gran traducción de Óscar en la edición de Valdemar Gótica.

A la vez que también pude ver las ilustraciones de Fernando Vicente y Tomás Hijo en las ediciones de Reino de Cordelia y Minotauro ilustrados respectivamente; algunas las pueden encontrar en esta misma reseña. También comencé a leer las anotaciones de Drácula anotado de Akal. Así que se puede decir que tuve mi experiencia de Drácula definitiva y ya estoy listo para publicar mi reseña con actualizaciones.

Introducción a Drácula


Drácula es una novela de terror escrita por Bram Stoker. Existen muy pocas personas que no conozcan a este famoso conde vampiro, por no decir ninguna, ya que esta novela es un clásico de la literatura traducida a prácticamente todos los idiomas. Aunque Bram Stoker no creó el mito del vampiro, ya que es muy antiguo y hasta existían novelas anteriores como Carmilla o El vampiro de Polidori, sí que lo popularizó. 


No fue algo inmediato, pues cuando se publicó pasó muy desapercibida, y no fue hasta que Hamilton Deane la llevó al teatro que adquirió su fama. Desde entonces, el personaje de Drácula ha despertado una gran fascinación, siendo llevado al cine, a series de televisión y también a otros medios como los videojuegos. Se podría decir que la fama del personaje superó a la de la propia novela. Es por eso que se debería dejar a un lado la concepción cultural que se tiene del personaje para centrarse en este clásico literario, olvidando todo lo que sabemos del Drácula cinematográfico.


Argumento

La novela nos cuenta el viaje de un abogado inglés llamado Jonathan Harker a Transilvania para cerrar un acuerdo de negocios. En ese lugar se hospedará en un misterioso castillo donde conocerá al famoso conde Drácula. Su estancia se tornará cada vez más terrorífica cuando comience a percatarse de cosas muy extrañas sobre su anfitrión.


Una novela epistolar

Seguro que este argumento es conocido por muchos, pero lo especial de esta novela es la manera en que se nos presenta toda la historia: en forma de cartas y diarios de los diferentes protagonistas. Una estructura que me gustó especialmente por el manejo que hace Bram Stoker de ella, pues la utiliza para sumergirte mucho más en la atmósfera y la mente de sus personajes. De hecho, hay algo que me gusta mucho en la estructura de esta novela, y es que los diarios y cartas no están ordenados al azar. Eso hace sentir que toda la novela es como un puzle colocado de una manera precisa y concreta para que todas las partes de la novela encajen de la forma más impactante para el lector. 


Se refleja la experiencia teatral de Bram Stoker

Algo que llama la atención es como se nota la experiencia de Bram Stoker en el teatro, sobre todo en los diálogos que en lugar de ser como los que estamos acostumbrados en una novela resultan muy teatrales y pensados para interpretar encima de un escenario, es decir son más largos y expresivos de lo acostumbrado,  más de adornar los diálogos y decir de manera literal los pensamientos de los personajes. Hasta en partes del libro las escenas la se sienten conversaciones entre los personajes que son fáciles de adaptar a los grandes escenarios al tener un ritmo más pausado. 


Gran cantidad de referencias entre sus páginas

Una curiosidad que he descubierto gracias a las notas a pie de página es la gran cantidad de referencias con las que cuenta la novela: a la Biblia, a Shakespeare y a otras obras de su tiempo. Dado el tiempo transcurrido, no son tan fáciles de detectar cómo en películas modernas, pero es curioso como las obras del siglo XIX ya contaban con un sinfín de referencias literarias.


Muy buena narración

Me ha gustado mucho la narración, pues a pesar de ser una novela del siglo XIX, su narración es clara y no he tenido ningún problema para comprenderla, teniendo una experiencia de lectura muy fluida; con la traducción de Óscar Palmer y sus esfuerzos para conservar la voz propia de cada personaje, esta fluidez se nota muchísimo más.


Una novela del siglo XIX


Otra cosa que hay que tener en cuenta es que no es una novela actual, sino una de finales del siglo XIX. Esto lo digo porque la forma de pensar de una persona de ese siglo no es para nada como la de una persona del siglo XXI, lo que implica que en esta novela los personajes muestran unos ideales religiosos y morales que nos pueden resultar desconcertantes si no somos conscientes de esto. Personajes que no son muy virtuosos para los estándares actuales, así como ideas sobre la mujer que resultan chirriantes por ser machistas. 

(GRAN SPOILER) Un ejemplo de este machismo es cuando tratan de apartar a Mina para protegerla porque es mujer y consideran que no podría soportar la caza de Drácula, a pesar de ser el personaje más inteligente y astuto de la sala, sin la que no hubieran logrado su objetivo y se habrían quedado estancados en mitad del camino.


En muchas ocasiones se tacha a Drácula o al propio Bram Stoker de machistas por esto; sin embargo, yo creo que no es así. Yo creo que con estas escenas lo que hace es una crítica al proteccionismo victoriano hacia la mujer, ya que la verdadera forma de criticar algo en una novela es mostrándolo tal cual, esperando que los lectores sepan comprenderlo.


Es por eso que, en esas partes del texto, los personajes repiten de forma constante que hacen muy bien en dejarla fuera porque sería muy peligroso; creo que, en lugar de reforzar esa idea, lo que hacen es tratar de convencerse a sí mismos y al lector para que después sea justo ese proteccionismo lo que haga que Mina caiga en los colmillos del vampiro, demostrando que fue un gran error. (Fin del gran SPOILER).


Dejando de lado que algunas cosas de Drácula pueden herir las susceptibilidades de lectores modernos, que sea una novela del siglo XIX también tiene algo muy positivo para todos a los que nos gusta la historia, y es que nos traslada a dicha época. La novela nos enseña sin pretenderlo mucho de esa época: cómo pensaba la gente, cómo actuaba. Es decir, tiene una esencia propia de ese siglo, difícilmente imitable en la actualidad.


Personajes con personalidad propia

A pesar de ser una novela epistolar de finales del XIX, los personajes son muy buenos y están muy bien trabajados. Realmente son personajes muy creíbles y te crees lo que les sucede. Sobre todo porque, gracias al estilo usado, es muy fácil meterse en sus mentes. Esto se potencia muchísimo con la traducción de Óscar Palmer, que se esfuerza en darle a cada personaje su propia voz, la voz con la que los creó Stoker pero que en ediciones anteriores se perdió en favor de un tono neutro.


Puedes percatarte de la caracterización de cada personaje por cómo se expresan la sabiduría de Van Helsing, las expresiones y actitudes de Quincey Morris, cierto lado oscuro en el personaje de John Seward a la hora de tratar con su paciente Renfield, y las diferentes facetas de este paciente a lo largo de la novela. 


La importancia de Lucy y Mina

Aun así, destaco especialmente a Lucy y Mina, que son personajes muy bien trabajados y con un papel muy destacado dentro de la novela; en mi opinión, Mina Harker es el personaje más fuerte de toda la novela, pues a pesar de la situación en la que se encuentra no se rinde en ningún momento. Eso ya lo pensaba en mi reseña de 2018, pero la traducción de Óscar Palmer potencia mucho esa fuerza del personaje de Mina hasta el punto de que se la extraña mucho cuando no está en escena o no escribe en su diario. 

Lucy, no es solo (GRAN SPOILER) una víctima de Drácula, como su nombre indica ella es una luz en la vida de los demás llegando a recibir tres peticiones de matrimonio. En otras ediciones igual no ves una razón real para ello, en esta edición pude captar que Lucy es esa persona que alegra una habitación cuando entra en ella, es dulce y gentil, y su alegría es contagiosa al punto de que atrae la atención de otras personas sin esforzarse. Por eso es una luz, así que lo que hace Drácula al convertirla es corromper esa luz en algo monstruoso que daña al resto de personas, contrario a la naturaleza humana de Lucy. Eso enfatiza el vampirismo de Drácula como una especie de infección o enfermedad que corrompe todo al que entra en contacto con él y prueba su veneno. (Fin del GRAN SPOILER).


El conde Drácula como personaje

En cuanto al propio conde Drácula, me parece un buen villano, pues a pesar de que físicamente aparece pocas veces, su presencia se siente durante toda la novela, siendo una presencia constante. Es un personaje muy bien trabajado, con personalidad propia a pesar de solo dejarse ver desde el punto de vista de otros personajes; es muy poderoso y, aun así, también cuenta con debilidades. Aunque, en mi opinión, deberían haber sido trabajadas de otra forma, pues desde que se descubren, la amenaza que ejerce este personaje queda rápidamente anulada, dejando de ser un peligro para los protagonistas.


La estructura de la novela


Esto no es casual, sino que corresponde a la estructura de la novela: la primera parte en el castillo de Drácula sirve para que conozcamos al personaje de Drácula,  lo peligroso que es y su intención de viajar a Londres; una vez presentado, Stoker lo deja en la sombra porque no es necesaria su presencia para atemorizarnos.

No necesita mostrarnos que Drácula llega a Londres, libera a un lobo en el zoo o asesina a un ser vivo para alimentarse; con las pocas pistas que deja ya es suficiente para que lo comprendamos,  y eso es lo que hace tan potente la intriga y el terror de esta novela, porque gran parte se debe a lo que imaginas o a cómo lo imaginamos y no a lo que vemos.


El mejor ejemplo es lo sucedido en el barco Demeter; es un suceso que apenas se menciona en un capítulo y se lee el diario de a bordo de su capitán y, sin embargo, a pesar de lo breve que es, lo que transmite ese pasaje es tan potente que sirve para estimular la imaginación de los lectores, inspirar historias posteriores e incluso que se hayan creado libros y películas enteros para relatar el viaje de este barco. Un ejemplo es Demeter, de Esteban Díaz, libro que reseñé en el pasado y cuya reseña espero volver a subir a este blog en el futuro. 



Sin embargo, (GRAN SPOILER) tras la muerte de Lucy y que le estaquen el corazón siendo vampiresa (fin del GRAN SPOILER), es cuando la novela baja el nivel de forma considerable, no por falta de calidad sino porque directamente deja de ser una novela de terror para convertirse en una de detectives.

Es en este punto donde Drácula pierde mucha fuerza como personaje, ya que deja de ser esa gran amenaza en la sombra para convertirse en el antagonista de turno en la historia de los cazavampiros. En este punto la novela ya no trata de asustar, sino que, tras presentar el nivel de amenaza, en esta parte del libro muestra cómo los protagonistas tratan de eliminar esa amenaza, encontrando sus debilidades y tratando de obstaculizar sus movimientos valiéndose de estas como si siguieran un método científico, en lugar de enfrentarse a una gran amenaza. Es por eso que al final Drácula pierde toda su fuerza como antagonista y se convierte en el objetivo a cazar de forma pulcra y analítica.


Lo malo es que esta parte dura muchísimo y se puede hacer pesada para algunos lectores, sobre todo con los estándares modernos, acostumbrados a cosas mucho más ágiles. Y tal vez eso es lo que se termine deseando en la novela: que Bram Stoker hubiera manejado esta parte de una forma mucho más ágil e intrigante para mantener la adrenalina y que así también la novela durara menos, porque esta parte se arrastra mucho, dándole a Drácula una extensión muy superior a muchas novelas de terror de la época.


Las tres partes en las que se divide Drácula

Así que esta novela se divide en tres partes: una en el castillo de Drácula, que es sumamente claustrofóbica; otra en Londres, donde estamos muy inquietos porque sabemos que Drácula se encuentra ahí, vemos las consecuencias de sus acciones pero no lo vemos a él, elevando la tensión debido a la inquietud; y, finalmente, una parte que pierde el terror y toda esa tensión construida, y el terror se convierte en una novela científica de detectives y cazadores de vampiros.

Es decir, hubiera agradecido que el tercer acto se resolviera de una manera diferente y Drácula no hubiera perdido toda su fuerza como amenaza para pasar de perseguir a ser el perseguido. Además, el enfrentamiento final se ve desde un punto de vista pasivo, contribuyendo a que se pierda toda la tensión en el acto final, aunque lo cierto es que esto que he criticado se debe a la obsesión por la ciencia de la época victoriana, así que lo podemos considerar como algo propio de la época.


Conclusión final

Con sus virtudes y defectos, Drácula es una novela con una atmósfera muy bien construida y, a pesar de ser del siglo XIX, los personajes resultan muy identificables, haciendo que sean importantes para el lector. Drácula es un buen villano que hace sentir su presencia en gran parte de la novela, y en el resto cumple su función como antagonista. Drácula es, en definitiva, una novela que tiene merecido su paso a la historia como clásico de la literatura, ya que consiguió redefinir la imagen de los vampiros e instaurar su presencia en el imaginario colectivo.


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