Errores narrativos que me hacen abandonar un libro
Abandonar libros evita bloqueos lectores
Cuando empecé mi primer blog en 2018 lo hice con una creencia muy perjudicial: cualquier libro que comenzara debía terminarlo y hacerle una reseña, aunque no me gustara. Esta creencia convertía la lectura en un suplicio, dejaba de ser un placer y se convertía en un combate de boxeo entre el libro y yo. Después, acababa muy quemado con la lectura y con miedo de empezar un libro nuevo por miedo a entablar otro combate. Al final, terminé con un fuerte bloqueo que me duró años y fue el final de ese primer blog.
Años después, en 2025, abrí un nuevo blog con el principio de abandonar cualquier libro que pudiera terminar en ese resultado. Si un libro no me gusta, lo abandono en los primeros días antes de que la lectura me pase factura. Pero ¿qué problemas narrativos hacen que abandone una lectura? ¿Qué es lo que logra arruinarme la lectura de un libro?
Siempre he valorado el papel que cumplen las reseñas negativas en el mundo literario, y tal vez ya no termine un libro que no me guste lo suficiente para reseñarlo, pero el breve tiempo que paso con ellos sí me permite descubrir cuáles son estos errores.
Falta de confianza en el lector al transmitir el worldbuilding
El primero de ellos es la falta de confianza en el lector. Autores que no integran las explicaciones sobre su mundo dentro de la historia de una forma orgánica, sino que necesitan poner una larga parrafada explicándote todo su worldbuilding en el primer capítulo.
Y por si fuera poco, esa larga explicación ya te la había contado de una forma más abreviada en un prólogo previo, haciendo que, al volvértelo a explicar, ese prólogo se sienta completamente inútil.
Eso se suma a que todos los diálogos iniciales giran en torno a esas explicaciones y a que la narración va a estar mencionándolo cada capítulo y tenemos a un escritor que no confía lo suficiente en los lectores como para esperar que recuerden cosas tan importantes para la historia o las comprendan por sí mismos.
Esto es lo mismo que cuando Netflix necesita que en sus series y películas los personajes verbalicen todo lo que sucede en numerosas ocasiones de la historia, porque considera que los espectadores no van a prestar atención al estar distraídos con el móvil.
Sinceramente, si tienes esa necesidad de repetir constantemente la información es porque no crees que tu historia sea lo suficientemente buena para mantener la atención del espectador o el lector. Y justo es así, si alguien está distraído con el móvil mientras ve la película es porque le aburre, y si le aburre es que no merece la pena como película. Es la pescadilla que se muerde la cola: creadores mediocres que no hacen buenas historias, lo que hace que los espectadores se distraigan haciendo otra cosa y, por tanto, los creadores necesitan repetir la información de forma constante porque no logran mantener el interés del espectador. Si una serie merece la pena de verdad, va a lograr que el espectador suelte el móvil porque no quiere perderse lo que sucede. Y eso es 100 % aplicable a la literatura.
Usar la ambientación como un simple decorado
Aunque se comprende que necesites recordar el worldbuilding constantemente si tu historia se ambienta en una sociedad futurista, en un futuro distópico o en una sociedad medieval fantástica y cuando lees se siente como si los personajes estuvieran en Madrid un sábado por la tarde.
Entiendo que estas sociedades diferentes a la nuestra suenen muy exóticas, pero ¿si no vas a darle una construcción trabajada a tu mundo por qué no escribes directamente en Madrid un sábado por la tarde? La fantasía urbana está precisamente para eso, para que si quieres escribir fantasía en nuestra sociedad actual escribas fantasía en nuestra sociedad actual. Si vas a escribir en otras sociedades o mundos debes trabajarlos a conciencia, debes asegurarte de que el lector se sienta en ese lugar y no que los personajes podrían estar en cualquier otro lugar si no fuera por la repetición constante del narrador de que están en un lugar futurista; si no, esa ambientación es simple decorado.
Personajes anacrónicos que se sienten fuera de su época
En otras ocasiones, hay libros en los que el autor trabaja muy bien la ambientación de su mundo, realmente logra que te sientas en otra época o lugar diferente al nuestro y todo eso se derrumba en cuanto los personajes abren la boca. Tampoco pido una rigurosidad cerrada donde los personajes tengan una mentalidad tan metida en su época que nos resulten incomprensibles; hay historias que funcionan muy bien siendo mucho más laxas en este aspecto, pero es que hay historias cuyos personajes son un calco absoluto de unos adolescentes del siglo XXI, convirtiéndose en verdaderos anacronismos de la ambientación en la que se encuentran.
Se supone que los personajes han crecido en esa ambientación, no en el siglo XXI, así que el hecho de que den exactamente las mismas respuestas que daría alguien de nuestra época y que se indignen por las mismas cosas que nosotros, aunque en esa época sea tan normal como hace unos años para nosotros lo era tomar el coche para ir al trabajo, pues se siente raro. Incluso si cuestionan cosas, debería tener una explicación en su historia que les llevara a tener esos cuestionamientos y lo harían como alguien que cuestiona el mundo que le rodea, no como alguien que las viera como una gran aberración y criticarlas fuera lo más normal del mundo. Son matices, pero matices importantes en la construcción del mundo.
Normal que haya tantos autores que escriban novelas tan rápido y puedan pasar de la Antigua Grecia al Japón feudal y de este Japón a una nave espacial dentro de 2000 años en el futuro y de ahí al pasado otra vez, a la época de los piratas, si al final no escriben ni samuráis, ni aventureros espaciales ni piratas, sino adolescentes del siglo XXI en la época de los piratas o los samuráis.
Si en la creación de los personajes nos ahorramos el esfuerzo que requiere abandonar nuestra forma actual de ver las cosas y trabajar como las veían en una sociedad antigua, pues normal que así sea mucho más sencillo; el problema es cuando alguien lea el libro y piense: “esos samuráis no se comportan como samuráis, se comportan como nosotros si viajáramos al Japón feudal.
Tener quinceañeros del siglo XXI fingiendo ser griegos en la Antigua Grecia se siente como cuando el Doctor Who lleva a sus acompañantes en uno de sus viajes y estuvieran de tour turístico en una civilización de otra época, pero sin la honestidad de que de verdad son de otra época visitando otra civilización, sino que fingen de verdad pertenecer a ella.
Y claro, habrá quien no quiera calentarse la cabeza y esos detalles no le importen o hasta los aprecie porque así tampoco tiene que preocuparse por la manera en que pensaban personas de otra época; pero tampoco puedes quejarte cuando llegue otro lector, se dé cuenta y lo tache de baja literatura o de poca calidad, porque en realidad tiene razón. Ningún género es malo o baja literatura por sí mismo; se pueden escribir buenas y malas novelas en cualquier género, pero cuando te ahorras trabajo en la construcción de personajes porque sabes que te van a leer rápido y sin pensar demasiado, entonces es sin duda una obra de baja calidad que se salva por ser lo que muchos consideran literatura de consumo, pero es que hasta la literatura de consumo puede estar bien escrita si al escritor le interesa que lo esté.
Anacronismos con mensajes moralizantes
Pero es que hay algo mucho peor, y es cuando este aspecto no se hace solo para ser una obra para entretener sin mayores pretensiones, sino que ese aspecto solo es el disfraz de una obra que oculta una intención moralizante e ideológica.
En este caso ya no tenemos quinceañeros del siglo XXI fingiendo ser de otra época por puro entretenimiento, sino que se hace con el objetivo de explicarnos, y después recalcarnos una y otra vez, lo mal que lo hacían en esa época. Es como si en Doctor Who en cada capítulo se detuvieran para decir: “mirad esos qué cosa más horrible hacen y anda que estos otros, menudo espanto. Oh, y se me olvidaba que hacían esta cosa tan atroz también. Mira, mira lector, lo malos que eran los antiguos griegos. Ódialos”. Y si ya me molesta que un autor haga eso en una historia situada en la actualidad, pues menos en épocas antiguas. Pero, ¿quién se cree el autor para juzgar de esa forma civilizaciones distintas a la suya?
Y no es que no se pueda criticar sociedades antiguas, pero me gusta que eso lo hagan escritores que de verdad se han molestado en investigar y comprender esas sociedades y lo hagan en historias verdaderamente coherentes y consistentes que nos las muestren con honestidad, reflejando tanto las cosas buenas como las malas de ellas; y si hay crítica, que sea resultado de una buena investigación y una narrativa que merezcan la pena, una consecuencia lógica de la trama y no de la soberbia del narrador.
Qué otra cosa, tampoco me espero una representación realmente fiel de alguien que escribe adolescentes del siglo XXI en la Antigua Grecia y lo hace de una forma aleccionadora, así que es muy probable que invente cosas o las ponga de forma incorrecta favoreciendo los tonos moralizantes que está empleando.
Puedo comprender que una historia ambientada en el pasado se tome sus licencias en favor del espectáculo, que esté mejor o peor depende del resultado final, pero no me gusta nada que se haga lo mismo cuando el objetivo es criticar una sociedad antigua. Me parece de una bajeza moral impresionante que escribas sobre una sociedad antigua basándote en tus propios juicios personales y encima te inventes la mitad de las cosas; lo siento, pero no soporto este tipo de cosas.
Adolescentes quejumbrosas del siglo XXI en lugar de auténticas reinas
Y al problema de quinceañeros perdidos por el tiempo en épocas antiguas viene otro estrechamente ligado, que es el de la pobre víctima oprimida por las costumbres y normas de estas sociedades. Comprendo y respeto la importancia de la libertad femenina, en serio, pero es muy probable que si se lo dices a una mujer de aquella época probablemente no tenga ni idea de lo que le estás hablando.
Me gustan los relatos de personajes femeninos sobreviviendo a las reglas de su tiempo; el problema es cuando en una novela actual eso se traduce en que lo primero que piensen sea: "Oh, Dios mío, voy a heredar un trono y no tengo capacidad de decisión al respecto. ¡Qué desgracia la mía!”.
Eso no suena a una mujer de esa época, menos a una que vaya a convertirse en reina o emperatriz en poco tiempo; suena a una adolescente emo encerrada en su cuarto. Una mujer en esa situación hace muchos años que se habría mentalizado de que ese es su destino; no tiene sentido que el primer pensamiento que tengamos de ella sea la queja de una adolescente del siglo XXI. De hecho, salvo que esa situación le venga por un giro repentino de la trama, no solo es que esté mentalizada para vivir ese destino, es que desde muy pequeña ha sido moldeada para afrontarlo.
¿Cómo puede ser que comience a quejarse constantemente sobre su destino y a convertirlo todo en un melodrama barato? Es que se siente como si acabara de llegar a esa sociedad y a ese destino hace dos días y todo le pillara de nuevas; que el lector o el autor estén descubriendo esta historia en este punto no quiere decir que sea lo mismo para los personajes. Si se ignora este punto, lo que se tiene como resultado es una protagonista que no encaja con el mundo que la rodea: se siente como alguien ajeno a él y que juzga las cosas desde fuera y no desde el lugar que supuestamente tiene dentro de la historia.
Si tu historia trata de un personaje cuestionando un destino que conoce desde antes de que comenzara a hablar, tienes que hacerlo de una manera mucho más sutil, no quejándose de cosas que para ese personaje siempre han sido así. ¿No sabes hacerlo? Te ofrezco dos opciones mucho más honestas:
1. Ambienta la historia en la sociedad actual donde la protagonista pueda parecerse a ti sin que resulte demasiado extraño para el lector.
2. Lee historias de antiguas reinas, emperatrices y personas que vivieron situaciones similares a las que quieres plasmar en tu historia.
La opción menos honesta es que estas cosas no te importen y lo escribas de todas formas, pero luego no te quejes de los prejuicios sobre la temática o género que estás escribiendo porque estás contribuyendo activamente a ellos.
Libertad femenina vs la vida de millones de personas
¿Y hay un error peor que un personaje femenino quejándose por heredar un trono? Sí, quejarse de la misma manera si la protagonista tiene que afrontar ese destino para cumplir con una profecía que, si no lo hace, todo el mundo morirá, o sea, convertirse en una gran superheroína que salvará la vida de millones, estilo Superman. Si con un destino como este el primer pensamiento de la protagonista es quejarse porque no tiene la posibilidad de escoger ese destino, no solo es una protagonista anacrónica, también una protagonista anacrónica terriblemente egoísta.
Es decir, respeto y comparto el valor de la libertad femenina pero, ¿libertad femenina por encima de la vida de millones de personas? No sé, pero no me hace empatizar ver en un capítulo que en el futuro llegará el fin del mundo si la protagonista no asume su destino y que el primer pensamiento de dicha protagonista sea: “¡Qué desgracia la mía! ¡No me dan la posibilidad de elegir!”.
Me parece un pensamiento bastante actual y superficial para alguien en esa situación en una época antigua. Y si la lección de la historia es que la protagonista asuma ese destino, se puede perdonar; pero es mucho peor cuando la conclusión de la historia es la protagonista condenando al mundo por decidir no asumir ese destino impuesto. Entonces se da la enseñanza moral de que no importan las vidas que se terminen sacrificando o la destrucción que el mundo sufra: lo importante es que la protagonista pueda decidir sobre su destino sin importar los daños que sufran los demás.
Un mensaje completamente contrario al heroísmo y a la capacidad de sacrificio. Y si eso se ve como algo negativo en la historia para crear debate hasta puede quedar bien, pero viendo los elementos anteriores es muy probable que ese desenlace se vea como algo positivo y de independencia femenina. Lo cual me hace preguntarme: ¿qué clase de valores tienen las personas de hoy en día? ¿Una aprobación desmedida del egoísmo extremo? Porque si es así me siento como un dinosaurio atrapado en una época que no es la suya.
La queja constante no genera empatía ni te adentra en la historia
Otra cosa es esa manía de hacer a la protagonista terriblemente quejumbrosa. ¿De verdad alguien espera que empaticemos con un personaje que todo el rato es queja tras queja mientras convierte toda la historia en un melodrama?
Pues como dijo mi profesora de teatro la gente empatiza cuando un protagonista se esfuerza y en su historia hay rayos de luz en mitad de la tragedia, pero cuando todo es drama sin posibilidad de salida entonces tendemos a desconectar de la historia.
Es para decirle al autor: ¿a ti te gusta que alguien que no conoces se siente a tu lado y se queje todo el tiempo? Y si no te gusta, ¿por qué consideras que la gente va a querer leer algo así? Es como si estuviéramos leyendo una historia protagonizada por Estela Reynolds y en cada escena estuviera repitiendo sus sobreactuaciones, solo que en vez de decir: “¡Qué sola estoy! dice; ¡Que desgraciada soy!” No sé otras personas, pero en mi caso es una forma terrible para que empatice con ella o me adentre en la historia; consigue el efecto contrario.
Excepto si la historia trata de verdaderos adolescentes de instituto en la época actual y las quejas forman parte de una construcción sólida de personajes, entonces se acepta. El problema es cuando vendes tu novela como una historia épica de caballeros medievales, vikingos o samuráis con la protagonista cargando desde que nació con un destino del que dependen millones de vidas y actúa como si fuera una adolescente que se pone nerviosa al ver al chico que le gusta en el instituto o tiene miedo a hablar en clase. No es coherente, como tampoco lo es escribir con una gran epicidad que parece una novela seria, pero en cuanto hablan los personajes parecen haber salido de una serie para adolescentes de Netflix.
Y si lo haces, entiende que lo que escribes es baja literatura. ¿Por qué? Por escribir un producto de baja calidad que solo recibe el apoyo de las redes sociales debido a que su público lo va a leer rápido y lo va a olvidar igual de rápido. Pero si quieres escribir algo profundo, que vaya más allá de eso, que logre trascender y quedarse en la mente de los lectores más tiempo, no puedes cometer estos fallos.
El objetivo es mejorar como escritores y lectores
Y esas son cosas que logran que abandone un libro y no le haga una reseña; la verdad es que me siento mejor así porque me ahorra días o semanas con una mala lectura y puedo expresar lo que pienso sin tener que señalar o dejar en evidencia ningún libro en concreto. Y si te has sentido aludido, pues posiblemente tengas razón y haya abandonado tu libro o terminaría haciéndolo si llego a darle una oportunidad. Pero tiene su parte buena, ¿no crees? Significa que tienes un camino por delante para mejorar y de eso se trata este tipo de artículos: de mejorar como escritores y lectores.








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