Los diablos de Joe Abercrombie - Reseña


Los diablos es la última gran novela de Joe Abercrombie, considerado por muchos como el rey del grimdark y la fantasía oscura. Es un libro con el que Abercrombie empieza una nueva trilogía que, al no tener relación con sus novelas anteriores, es un buen punto de entrada para comenzar a leer a este autor.


En mi caso, ya he leído La voz de las espadas y la tengo reseñada en este blog; aún me queda por leer el resto de la saga, pero Los diablos me llamó mucho la atención, así que decidí leerlo y así ir leyendo esta saga según saquen los libros en lugar de esperar a leerme todos los anteriores.

Argumento

La historia comienza con el hermano Díaz, que llega a Ciudad Santa esperando reunirse con Su Santidad la Papisa creyendo que lo espera un importante reconocimiento y una importante posición en la Iglesia, pero lo que menos esperaba es terminar reuniéndose con la cardenal Zizka, quien lo pone a dirigir la Capilla de la Santa Conveniencia como vicario. Esa capilla no es igual a cualquier otra, pues el nuevo rebaño del hermano Díaz se compone de personas a las que se les considera monstruos, los Diablos, que fueron condenados por cometer crímenes contra la Santa Madre Iglesia. Ahora, son utilizados para realizar misiones secretas en situaciones en las que la propia Iglesia occidental no quiere verse involucrada.


En esa congregación se encuentran un caballero templario llamado Jakob de Thorn, una aventurera con multitud de experiencias llamada Baptiste, un mago nigromante llamado Baltasar Sham Ivam Draxi, una elfa llamada Solete, una mujer loba con el nombre de Vigga y un vampiro conocido como el barón Rikard.


Por otra parte, Alex es una ladrona callejera y estafadora que malvive en las calles de Ciudad Santa mientras su cabeza pende de un hilo al tener numerosas deudas y varios interesados en cortarle el cuello. Eso es lo que está a punto de ocurrir cuando misteriosamente es rescatada por el duque Miguel, quien afirma que es la princesa Alexia Pyrogennetos, la hija perdida de la emperatriz Irene y legítima heredera al Trono Serpentino de Troya. 


Más interesada en salvarse de las deudas y los intentos de asesinato, Alex le sigue el cuento a su tío aunque no llegue a creérselo, y es así como termina metida en un problema que siente que le viene muy grande.


Ahora debe ir en secreto hasta Troya para ser coronada como la nueva emperatriz, y no lo hará sola: el hermano Díaz y su congregación la acompañarán. Es así como se inicia una gran aventura llena de peligros y de enemigos que querrán impedir el ascenso de Alexia al trono.


La narración

Joe Abercrombie tiene una prosa muy rica, elaborada y llena de matices que la hacen perfecta para marcar su estilo y transmitir una sensación muy lograda de fantasía épica. Es ideal tanto para desarrollar la acción como para profundizar en la mentalidad de los personajes o dar descripciones detalladas de los lugares por los que pasan sin que se vuelvan densas. Es una prosa rica, pero al mismo tiempo se siente ágil, permitiendo una lectura adictiva de la novela.


Esencia rolera con estilo Abercrombie

Esta novela me recuerda mucho al estilo de Joe Abercrombie que descubrí en La voz de las espadas, pero a la vez tiene una esencia mucho más clásica: la de una chica de origen humilde que de un día para otro descubre que es la gran emperatriz de todo un reino.


A su vez, tiene ese aire de novela de aventuras en el que un grupo de héroes, en este caso antihéroes, parte en un gran viaje para realizar una misión importante. De hecho, en bastantes partes del libro me daba cuenta de que lo que me transmitía es una historia con una esencia rolera muy marcada.


Una esencia que me recordaba al clásico juego de rol de mesa, pero también a los videojuegos de rol, sobre todo en el sentido en que la novela estaba dividida en diferentes partes y al final de cada una siempre aparecía un jefe final al que había que derrotar, junto a un grupo de secuaces más débiles para que todo el grupo tuviera su parte de la acción.


De hecho, hasta en los momentos de calma donde unos personajes interactuaban con otros me los terminaba imaginando como esas cinemáticas que te permiten ver a los personajes interactuando entre sí para que de esa forma los jugadores, en este caso los lectores, puedan ir conociéndolos y encontrándose con ellos. Aunque otra forma en la que también lo veía era en esos momentos en que los personajes descansan en un campamento y tu protagonista interactúa con el resto de personajes para incrementar tu relación con ellos, estilo Baldur's Gate 3, Expedition 33 y ese tipo de videojuegos; pues las interacciones entre personajes en momentos de calma me recordaron justo a ese tipo de escenas tan bien logradas, y que logran que te encariñes con los personajes. Y para mí los momentos de calma en Los diablos logran eso: que te encariñes con estos diablos de una forma especial que sin esas interacciones entre ellos no sería posible.


Así que por eso afirmo que esta novela tiene una esencia rolera muy marcada; por un lado, cómo se estructura ese viaje con sus momentos de acción en los que se enfrentan a los jefes finales de cada parte, junto con los momentos de calma que te permiten involucrarte emocionalmente con estos personajes.


Los personajes son el punto fuerte de la novela

Y esa es una de las mejores cualidades de esta novela: sus personajes y cómo logra que te agraden personajes que en principio no tendrían que hacerlo. Cada uno de ellos sería el villano en otra historia y, sin embargo, aquí consiguen que nos sintamos cercanos a ellos y queramos que las cosas les salgan bien.


Me gusta cómo cada personaje tiene su personalidad, características únicas y su propia trama más allá de la aventura principal. Jacob es un antiguo caballero templario que comparte el poder de la inmortalidad con personajes como Wolverine o Deadpool, pero que, a diferencia de ellos, no cuenta con un factor curativo que lo regenere al momento de cualquier herida, así que, aunque no muera, sufre el efecto de sus heridas, lo que hace que cada vez se encuentre más agotado tanto física como espiritualmente. En él podemos identificar un cansancio vital que los lectores podemos reconocer de ciertas etapas de nuestra propia vida, aunque sin sufrir esas heridas que Jakob sufre. 


Por otra parte, tenemos a Vigga, que de primeras es una mujer bruta y salvaje, pero que a su vez carga con un peso muy grande debido a su maldición y su pasado, ya que como mujer loba es capaz de asesinar a cualquiera que se le ponga por delante cuando está transformada.


Tenemos a Baltasar que, con un ego increíblemente grande, debe sobrellevar una situación que lo aleja de cualquier tipo de grandeza. Solete, una elfa que puede hacerse invisible, pero cuya mayor carga es la inseguridad de haber sido tratada con odio y desprecio durante toda su vida. El propio hermano Díaz que, tras una vida entre paredes donde su mayor problema era el papeleo, debe sobrevivir a una aventura que le viene muy grande y en una compañía muy peligrosa. Lo cual hace contraste con Rikard, que parece divertirse con toda la situación como aquel vampiro anciano que ve su telenovela favorita. De Baptiste no se sabe demasiado durante la novela, pero también se presenta como un personaje muy interesante.


Eso sin mencionar a la que me parece el corazón del grupo: Alex; cuando en las sinopsis oficiales te dicen que es la princesa a la que deben proteger los Diablos te haces una idea completamente diferente, pero la princesa no solo es un MacGuffin para dar sentido y mover la aventura hacia adelante, es un personaje igual de rico que los otros y a través de sus ojos vemos los lados más amables del resto del grupo. Desde el hermano Díaz que le enseña a leer y escribir hasta el barón Rikard que le enseña lecciones de etiqueta, pasando por el orgulloso Baltasar que le enseña historia.


Al final, Alex deja su huella en cada uno de los Diablos y cada uno de ellos deja su huella en Alex y le enseña algo que necesitará cuando llegue a su trono. Además, tiene una personalidad rica y llena de matices que hacen que encaje muy bien con un grupo como este. 


La interacción entre los Diablos

Es muy grato que Abercrombie no solo se centre en la acción y en la aventura, sino que se tome su tiempo en presentar a cada personaje, y también en cómo interactúa el grupo entre sí. Tenemos escenas en que todo el grupo interactúa, pero también escenas donde dos personajes del grupo interactúan entre ellos. Del choque entre personalidades y el pique entre unos y otros es justo de donde surge el humor tan comentado que tiene Abercrombie, de los propios personajes y de cómo son las interacciones que tienen. Por ejemplo, Baltasar y Baptiste tienen muchos piques a lo largo de toda la novela. Por otra parte, también es de donde surgen las relaciones románticas en algunos casos, ya que no surgen de la nada, sino que desde el principio de la novela se van construyendo primero sutilmente y después van evolucionando hasta hacerse cada vez más claras.


Diferentes puntos narrativos interactuando entre sí

Otro punto fuerte también está en los personajes, en concreto en sus puntos de vista. Al igual que en La voz de las espadas o la saga Canción de hielo y fuego, la narración se divide en los diferentes puntos de vista de los personajes, ayudándonos a conocerlos mejor. La gran diferencia es que en otras novelas los personajes con punto de vista se encuentran la mayor parte del tiempo separados, aunque en algunas ocasiones coincidan; en Los diablos, se encuentran la mayor parte del tiempo juntos, aunque en algunas ocasiones se encuentren separados.


Aunque la novela empieza con dos puntos de vista en diferentes situaciones, pronto se reúnen y a esas dos perspectivas se van sumando nuevos puntos de vista dentro del mismo grupo, haciendo que la narración de Los diablos sea como un rompecabezas de perspectivas en el que la novela va saltando de un punto de vista a otro dependiendo de qué personaje protagoniza cada momento o muestra una mejor visión de lo que está sucediendo.


El worldbuilding se introduce poco a poco

La manera en que se trata el worldbuilding me gusta mucho, ya que Abercrombie no pierde demasiado tiempo con explicaciones largas, sino que nos lo va mostrando poco a poco mientras avanza la novela. De esta manera, Los diablos tiene un mundo mucho más rico de lo que podría parecer en la historia principal, pero si unes todas las pinceladas que se nos van dando, tienes un worldbuilding muy elaborado y sólido.


Los diablos ocurre en una Europa alternativa con razas mágicas como elfos o sobrenaturales como licántropos y vampiros, lo que demuestra que no se trata de usar o no usar este tipo de razas, sino de la manera en que se utilizan. Un autor puede hacer una historia muy rica y elaborada usando elfos y enanos, mientras que otro puede hacer otra llena de tópicos y estereotipada a pesar de no usar ni una de ellas.


Al final, Abercrombie desarrolla un mundo muy rico que se sale del mundo estándar de la fantasía europea, siendo muy parecido a nuestra Europa medieval y a su vez muy diferente. Para hablar del lore habría que hacer un repaso completo fijándose en cada detalle que se encuentra entre sus páginas; pero, entre ellos, uno de los que más me llamó la atención es que se habla del Imperio de Cartago en lugar del Imperio romano, Troya existe y no solo no cayó ante los griegos, sino que logró prevalecer en aquella guerra, o que en lugar de Jesucristo en este mundo tienen a la Salvadora, que en lugar de morir en una cruz muere en la rueda.


Crítica social y mensajes de la historia


También hay que mencionar la crítica social y los mensajes de la historia. Al igual que en La voz de las espadas, Abercrombie se mueve en un fuerte marco religioso, lo que hace que la crítica sea inevitable; pero no es una crítica escrita desde fuera que tanto se puso de moda hace algunos años y que viene a ser «la iglesia es mala», sino que es una crítica desde dentro, la crítica que realizaría alguien desde dentro que se hizo preguntas y terminó reflexionando mucho sobre el tema.


Es por eso que la crítica social se siente natural y elegante, teniendo mucho sentido dentro de la historia que trata, en lugar de ser la crítica moralizante en la que parece que el autor está dando un discurso a sus lectores. La crítica de Abercrombie está muy bien establecida y es muy coherente, ya que no pretende dar sermones, sino que el lector reflexione y se haga preguntas.


Conclusión final

Joe Abercrombie nos ofrece con Los diablos una gran aventura con estilo rolero y unos personajes muy bien trabajados con los que es fácil empatizar a pesar de la naturaleza oscura de algunos de ellos. Un mundo que recién empezamos a descubrir y que se nos va presentando con diferentes detalles a lo largo de la historia y no con una larga explicación. La crítica social es elegante y está muy bien integrada en la historia, sin intención de moralizar a los lectores, solo de despertar preguntas.


Link a la novela en Alianza Editorial, Amazon y Casa del libro



La voz de las espadas de Joe Abercrombie

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