La serie live-action de One Piece es un verdadero milagro. ¡Aleluya!

Cuando se anunció que se haría un live action de One Piece no sentí alegría, fue pensar: “oh, no, otra vez no, con One Piece no”. Y es que en una época donde muchas secuelas y adaptaciones estaban convirtiéndose en una ofensa para las historias originales, lo menos que puedes esperar es que puedan hacer una adaptación de un manga anime como One Piece sin que den ganas de arrancarse los ojos y gritar al cielo con horror. En lo personal, no sentí alegría; me sentí como Sarah Connor al final de Terminator, sintiendo que se acercaba un desastre apocalíptico.


El desastre nunca ocurrió

Sé que muchos otros fans de One Piece sintieron lo mismo y, sin embargo, ese desastre nunca ocurrió. Si podemos gritar de algo es de verdadera alegría al ver que, en lugar de un horror inenarrable, tenemos un verdadero regalo para los fans de One Piece y que es un verdadero homenaje a todo lo que One Piece significa.

Y sí, hay quejas, porque siempre las hay, pero definitivamente no son poco graves; más bien son por pequeñeces de gente que tal vez pase tanto tiempo metida en sus animes y mangas que no se da cuenta de que tienen un lenguaje completamente diferente al de otro tipo de obras audiovisuales y literarias.


Es imposible adaptar un anime a una serie de televisión sin realizar cambios

Jamás se podría haber adaptado One Piece exactamente igual que se hace del manga al anime y que funcionara, porque los mangas y, por extensión, el anime son verdaderamente exagerados, por lo que si se tratara de hacer así habría resultado completamente ridículo para cualquier espectador, un producto muy de nicho que solo funcionaría para los fans más radicales del anime, y no como producto sino por poder decir: esto es clavado al manga.


El lenguaje del anime solo funciona en el anime porque es anime, se sentiría muy ridículo en una novela, película o serie live-action. Lo que han hecho con One Piece es algo mucho más valioso que simplemente hacer un copia y pega de la historia original: es adaptar esa historia a un lenguaje completamente diferente sin traicionar su esencia y que funcione por sí misma. Una obra que conserva todo lo que hace que One Piece sea One Piece y que a su vez funcione como serie de televisión.


Tal vez Luffy y Zoro no sean esos personajes que arrasan con todos los enemigos que se les pongan por delante con la misma facilidad, pero es que eso funciona en el anime; en la literatura eso siempre ha sido criticado como powergaming, algo sumamente aburrido tanto para lectores como para espectadores. Haciendo que las cosas no les resulten tan sencillas es como se logra que escenas como la de Zoro en Whiskey Peak tengan tensión y sean emocionantes.


En el manga puede funcionar que un personaje como Luffy sea valiente por ser idiota, pero un personaje así nunca despertaría empatía en los espectadores de una serie; lo mismo con la actitud de Sanji. Pero en el live action han logrado algo mucho más valioso: trasladar la esencia y personalidad exagerada de los personajes a una actitud mucho más realista que sí funcione en una serie de televisión live-action. Es una serie excéntrica y llena de elementos que son puro One Piece sin caer en el extremo absurdo y completamente ridículo que aleje a todos los espectadores por producir vergüenza ajena.


Se cambio el humor para poder mantener la esencia

Además, hay que tener en cuenta que los cambios que se hicieron no se hicieron a la historia, sino al humor que se utiliza en el manga y anime de One Piece, algo que en una serie de televisión live-action no funcionaría porque cada medio audiovisual o literario tiene su propio lenguaje en cuanto al humor.


Para mí han logrado hacer magia con este live action; han trasladado una obra como One Piece a un lenguaje completamente diferente, incluso opuesto, y han conseguido que la sigamos disfrutando tanto como la obra original y que, además, los espectadores puedan disfrutarla sin necesidad de que les guste el anime.


Aquí Luffy sigue siendo un chiflado, inocente y despreocupado, pero también es más fácil empatizar con él y comprenderlo, algo vital en un live-action. Nami no es parte del trío cobarde, sino que es decidida y valiente; aunque no tenga los poderes de Luffy o las habilidades de Zoro, se siente como una gran navegante y eso funciona mucho mejor en una serie de televisión. A Sanji no le salen corazones de los ojos cada vez que ve a una chica guapa y actúa más como un galán, pero no como un baboso que causaría repelús a gran parte de la audiencia no acostumbrada al anime. Es decir, la serie live-action funciona porque respeta lo que sucede en la historia y el núcleo de lo que hace que Luffy sea Luffy, Nami sea Nami o Sanji sea Sanji, pero evitando la exageración o atarse a un humor que en la serie no funcionaría.


De hecho, digo más: adoro esta serie tanto como adoré el anime desde que lo descubrí en 2003 cuando lo echaron la primera vez en Telecinco; eso se debe a que la serie no es un derivado del anime o puro fanservice que dependa de conocer la historia original para disfrutarla. El live-action de One Piece me gusta porque es una experiencia nueva con su propia manera de contar las cosas pero manteniendo la misma esencia que el manga y el anime.


El alma de One Piece son sus personajes y las conexiones entre ellos

Y es que el alma de One Piece nunca estuvo en su humor, sino en su historia, su mundo y sobre todo en su corazón, en la unión tan fuerte que comparte cada mugiwara y cómo lo darían todo los unos por los otros haciendo que no solo sea la historia de unos compañeros que viajan juntos, sino la historia de una familia elegida que disfruta junta cada aventura, que afrontan juntos cada amenaza y sobre todo que se protegen mutuamente hasta el último aliento, con un capitán que es capaz de arrasarlo todo a su paso si alguien daña a uno de sus nakamas. ¿Y qué creen? Ese corazón es justo lo que la serie trata de transmitir, incluso potenciar en cada uno de sus capítulos. Sin importar si eres un fan absoluto o alguien que llega a One Piece por primera vez, la serie consigue que sientas lo mismo que el manga y el anime ya han conseguido que sientan tantísimas personas. En lo personal, para mí conseguir algo tan difícil de lograr es mucho más importante que hacer todo exactamente igual que en el manga.


Y esto es fácil de comprobar porque una de las cosas que más se han comentado es cómo la historia de Laboon o Chopper, una ballena y un reno respectivamente, siguen emocionando de la misma manera que lo hizo la historia original y para mí no hay mayor señal de que se ha obrado un milagro. Si ya se consigue eso, no puedo evitar imaginar lo que pasaría si se llegaran a adaptar otras partes de la historia (Spoiler): la de Nico Robin, el Going Merry o todo lo que sucede con Portgas D. Ace (Fin del spoiler). Y si aún hay fans que dudan de la calidad de este live-action y de que efectivamente se hizo un milagro, que vayan a ver Dragon Ball Evolution, la serie de Resident Evil que hizo la propia Netflix o la cuarta temporada de The Witcher y que luego me cuenten.


Podría seguir diciendo cosas que me han gustado de esta serie, como lo mucho que disfruto la adaptación de los Mugiwara, cómo me encantan todos los personajes del grupo, lo bien logradas que están las escenas de acción, el traslado de las escenas del anime a imagen real o lo bien logrados que están los poderes y elementos del anime que no eran sencillos de trasladar a imagen real.


Me siento muy agradecido por este live-action

Aun así, esto no es una reseña al uso y con lo que ya he dicho ha sido suficiente para dejar claro por qué me siento muy agradecido por la existencia de este live action, por qué estoy encantado por el resultado como fan de One Piece desde mi infancia y por qué la calidad de esta serie me parece un verdadero milagro en una larga época de adaptaciones y secuelas decepcionantes. Este live-action demuestra que si las cosas se quieren hacer bien se pueden hacer bien, ¿y qué queréis que os diga? Si solamente un anime podía tener una adaptación de calidad que fuera un homenaje y no una vergüenza, me alegra que ese anime fuera una de mis historias favoritas de toda mi vida, me alegra que esa adaptación exitosa sea precisamente la de One Piece.



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