El verdadero peligro de la compra de Warner por Netflix
Desde que se anunció la compra de Warner, muchas cosas han pasado. La gente se puso en contra de la compra, afirmando que era el fin del cine y del entretenimiento; al mismo tiempo, Netflix actuaba de una manera muy poco cautelosa, algo que contrasta con la actitud que muestran empresas como Microsoft en estos casos, y que lo muestra como un novato en cuanto a realizar adquisiciones.
Esto lo digo porque casi al momento de anunciar la compra, envió un correo actuando como si ya estuviera cerrada, asumiendo que todo el contenido de HBO llegaría a Netflix, dejando implícito que absorbería HBO en cuanto tuviera la oportunidad. Siendo esta una de las preocupaciones principales y un tema que se discutirá con las reguladoras, este correo es una gran metedura de pata.
Este correo se suma a sus propias declaraciones, cuestionando las ventanas de exhibición largas e insinuando que el modelo tradicional estaba obsoleto al poco de hacer la compra. Muy buena suerte tienen que tener, para que la gente crea su declaración posterior, cuando tenían a la opinión pública en contra, de que respetaría los negocios de Warner. En mi caso, me creo más lo que insinuaban cuando se sentían libres para hablar que lo que dicen cuando se encuentran obligados a quedar bien.
También aprovecharon el momento en que la junta directiva de Warner rechazó la OPA hostil de Paramount para cambiarse el logo y el eslogan a “Definiendo juntos el próximo siglo de la narrativa: más opciones, más oportunidades, más valor". Incluso se creó una imagen de Harry Potter y Stranger Things juntos, una imagen que después fue borrada. Ya que como demostrarían los acontecimientos, Netflix estaba lejos de ganar y Paramount siguió negociando con los accionistas directamente, superando cada vez más la oferta de Netflix.
Netflix y la gran deuda que asume
Además de eso, me gustaría matizar algunas cosas que se dijeron tras el anuncio de la compra de Warner, y cuál me parece el verdadero peligro de esta compra:
Lo primero que sucedió cuando se anunció la compra de Warner por Netflix fue el posicionamiento de la opinión pública. Primero con discursos como que Netflix controlaría el futuro del entretenimiento gracias a esta compra, cuando hasta este punto Warner había sido una patata caliente con multitud de fracasos que la llevaron a ser vendida varias veces.
Otro discurso que algunos influencers hacían era que si Netflix realizaba esta compra no estaría tan mal, y que la crisis había sido un invento de sus detractores, cuando tener 14.000 millones en deuda señala que de invento nada. Otra cosa es que, en lugar de pagar lo que debes, decidas comprar una compañía que te supera tanto en tamaño como en diversificación, y pedir prestados 59.000 millones a bancos de Wall Street. Eso es una cosa muy diferente.
Porque sí, de lo que Netflix ofreció por Warner, que eran unos 83.000 millones, solo pagó de su propio bolsillo unos 24.000 millones, el resto pagado con un préstamo. Cualquiera pensaría que si tienes 24.000 para gastar, lo normal es pagar primero tus deudas, y luego aún te sobraría para contenido nuevo. Pero Netflix no, Netflix prefirió comprar Warner y elevar su deuda total de 14.000 a 73.000 millones. Y si a eso le sumamos los 10.000 que debía la propia Warner y que ahora se suman a la deuda de Netflix, nos quedamos en unos 80.000 millones en total. No soy un experto en empresas, ni tampoco inversionista, pero a mí me parece que esta deuda es demasiado alarmante.
Netflix, Warner y el estado actual del cine
Pero el discurso que se instaló con más fuerza es que Netflix mataría al cine tradicional y que sería muy dañina para todos. Ok, estoy de acuerdo con que es una compra dañina para el consumidor, pero no con lo de que esta compra sea lo que destruye al cine. Warner es un gigante con un pasado histórico, pero un gigante caído que nada tiene que ver con la Warner de sus tiempos de gloria. Ha tenido grandes fracasos en el cine; su presencia en taquilla no era tan imponente los últimos años y hay que ver el estado de esas IPs para ver si su ausencia sería una diferencia tan clave.
DC Comics ha tenido desde éxitos modestos hasta grandes fracasos, incluyendo la última de Superman, que no fue precisamente un éxito rotundo. Tampoco un fracaso; más bien hizo números discretos, algo grave cuando hablamos de un icono como Superman. Harry Potter va a tener una nueva serie, pero decisiones en su casting ya hacen que comience con mal pie entre sus fans. ¿Y en cuanto a El señor de los anillos? Lo último ha sido la serie Los anillos del poder, que es odiada por gran parte de su fandom, y la película de los Rohirrim, que tampoco fue un gran éxito.
Si el futuro del cine dependiera de Warner ya sería un cadáver, y si lo termina siendo no será por esta compra, sino por una larga sucesión de fracasos cinematográficos de los que todas las compañías serían responsables, no solo Warner o Netflix.
A lo mucho que llega Netflix es a ser quien le da la última estocada a un moribundo al reducir la competencia, pero en una situación normal el cine podría sobrevivir a eso. En la situación actual solo da el golpe final a una caída, tal vez inevitable.
El choque de filosofías entre Netflix y HBO Max
El verdadero problema, y por lo que deberíamos estar en contra de la compra, está en el streaming. Las series de HBO sí que han estado a la altura; exceptuando deshonrosas excepciones, hemos tenido series tan fantásticas como la mayor parte de Juego de tronos, La casa del dragón, la primera temporada de The Last of Us o las dos de Peacemaker. En mi caso personal, disfruté mucho de La materia oscura, serie que vio su final gracias a HBO, porque si fuera por Netflix, la hubiera dejado a la mitad y nos quedábamos sin final.
Mientras Netflix es cantidad, HBO es calidad. Eso es lo que está realmente en juego con la compra. No nos gustaría que esta adquisición hiciera desaparecer esta calidad en las series y que producciones como Danza de Dragones terminen con la baja calidad de la temporada cuatro de The Witcher o Los Anillos del Poder. Es decir, convertidas en contenido únicamente para algoritmos y que, en lugar de atraer al público, despierte rechazo; pero que aun así les sirva para que permanezca dentro de su plataforma, perdido entre toda su oferta de contenidos.
Eso último es una interpretación común pero errónea. Aunque un fracaso con una serie de streaming no sea tan escandaloso ni visible como con una película en taquilla, las consecuencias de un producto audiovisual son tan duras en streaming como en taquilla.
Y por mucho que Netflix afirme que definirá el futuro del entretenimiento, si hace con las licencias de Warner lo mismo que con The Witcher o Resident Evil, solo definirá su propia bancarrota.
Esto no significa que algunas películas y series de Netflix no tengan calidad, entre sus grandes series están Stranger Things o la reciente Frankenstein, pero es evidente que sus producciones son muy diferentes de las de HBO y muchas veces tienden a priorizar cantidad sobre calidad para favorecer más al algoritmo que al público. Esto se traduce en que Netflix puede tener producciones de sobresaliente que reciben todo el reconocimiento, pero luego tener otras dos que son todo lo contrario, al fondo del catálogo. Y eso sin mencionar que si una serie, por muy buena que sea, no recibe las visitas suficientes va a cancelarla y olvídate de que le de un final apropiado como hizo HBO con la serie de La materia oscura. Diría ejemplos, pero cada espectador tiene su propia herida con las cancelaciones de Netflix.
Y con esto quiero decir que no se puede fusionar dos plataformas de streaming con contenido, filosofías y estándares tan diferentes esperando que salga bien. Lo más seguro es que Netflix absorba todos los contenidos de HBO Max para su plataforma, y después la haga desaparecer, junto con toda la esencia de esta plataforma. Y el contenido de HBO pierda por completo su esencia, adaptándose a la forma de hacer las producciones de Netflix. O tal vez se queden a medias entre ser como las antiguas producciones de HBO y ser como las producciones de Netflix. En cualquier caso sería una pérdida irremediable, que lamentaríamos todos los usuarios.
Monopolio en la práctica
Eso solo cuando se habla de contenido, porque si hablamos de la oferta para los usuarios es mucho peor. Ahora mismo tenemos la opción de suscribirnos a Netflix o suscribirnos a HBO, puede gustarte más la una o la otra, pero puedes elegir. Con esta compra esta opción se anula y solo queda Netflix. Si quieres contenido de HBO por fuerza tienes que pasar por Netflix, y lo más seguro es que si son dos suscripciones en una, eso también se refleje en el precio, teniendo una suscripción más cara.
A nadie le viene bien que una de las principales opciones del mercado desaparezca, y que la otra crezca tanto en tamaño como en precio. Aunque algunos afirmen que no es un monopolio, lo cierto es que, en la práctica, sí que lo será. Aunque haya otras opciones como Amazon Prime o Disney+, lo cierto es que quedarán ridículamente pequeñas en comparación con una suscripción que suma el contenido de Netflix y HBO Max. Al final ninguna podría competir en igualdad de condiciones con lo que sería Netflix. Todas se verían como suscripciones muy pequeñas que solo pueden esperar competir con la diferencia de precios, siendo como la versión pobre del streaming.
Aunque mi teoría personal es que gestionar algo como eso no sería tan sencillo para Netflix, lo cierto es que esto destruiría la competencia directa. Si Netflix cae será por su propio peso y no porque otra plataforma de streaming pueda superarla. A lo mucho que podrían competir sería si no caen en la tentación de subir también los precios y mantienen una diferencia importante, porque en contenido no podrían hacerlo.
Al menos por sí mismas, porque también existe la posibilidad de que esta compra sea el inicio de una época de fusiones entre plataformas de streaming para hacer la competencia a Netflix, lo cual sería incluso más negativo para los propios consumidores, y esperemos que no suceda.
Eso sin mencionar que, actualmente, las películas de Warner aparecen en otros servicios de streaming como Prime Video, Movistar+ o la propia Netflix. También se pueden comprar o alquilar en Amazon y otras tiendas digitales. Eso es algo que no permitiría Netflix, porque es muy acaparadora con su contenido. En Netflix no hay una tienda para comprar o alquilar películas como la hay en Prime o Apple TV, tampoco permite que se puedan comprar sus películas o alquilarlas como sí permite Disney, cuyas películas no aparecen en Prime Video pero sí que las puedes comprar en Amazon. Al final, esta sería otra opción que Netflix le quitaría a sus usuarios.
Ya expliqué en un artículo anterior cómo esta compra le podía jugar en contra a Netflix, pero le vaya bien o le vaya mal, está claro que a quien no beneficia es a los usuarios. Pese a ello y a todas las complicaciones que se le han presentado, Netflix está empeñada en realizar la compra. Incluso hablando en su correo, a la hora de anunciarlo, como si la compra ya estuviera cerrada y no tuviera que atravesar un largo proceso o superar la OPA hostil de Paramount.
Pues en lo personal no me creo ni una palabra del relato triunfalista que Netflix quiere construir, por mucho que digan que se preocupan por los usuarios, o cuánto repitan que esta compra les beneficia. Por mucho que digan ahora que respetarán los negocios de Warner, se nota que es porque mucha gente se posicionó en contra de la compra. En lo personal, espero con sinceridad que esta compra se caiga y no logren tener a Warner ni el contenido de HBO en su plataforma, por nuestro bien como usuarios.
¿Y si Paramount comprara Warner?
Y si aún queda alguien que se pregunte por qué no critico a Paramount de la forma que lo hago con Netflix, es porque es una compañía mucho más tradicional y más relacionada con lo que es Warner, a diferencia de Netflix, que es completamente diferente. Eso sin mencionar que, aunque Paramount tiene su propia plataforma de streaming, no tiene gran relevancia en este mercado ni es tan conocida por los usuarios. Si compra Warner, lo más seguro es que refuerce HBO con contenido de Paramount en lugar de absorber o cerrar esta plataforma. Paramount no tendría un monopolio en el mundo del streaming: solo se convertiría en un competidor importante, con HBO como rostro visible. En este caso, los usuarios salimos más beneficiados que con Netflix.






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