¿La compra de Warner podría ser el final de Netflix?


Netflix acaba de comprar Warner, y todo el mundo ha perdido la cabeza. Se habla de cómo Netflix destruirá el cine, bajará el nivel de las producciones a nivel general y se convertirá en la plataforma de streaming más grande. Yo no vengo a hablaros de ese tema en este artículo, sino de justo lo contrario. 

No descarto que volverse una corporación gigantesca de streaming, a la que ninguna otra pudiera hacer frente, y que el cine desaparezca si no cuenta con sus películas sería la mayor fantasía de Netflix, pero ¿de verdad esta compra es tan buena para Netflix como la pintan? ¿Con adquirir Warner sus sueños se hacen realidad o es tan solo el inicio de una nueva pesadilla? 


En lo personal, veo indicios de que lo segundo sería muy probable. ¿La compra de Warner es el final de Netflix? Pues no lo sé, puede que sí, puede que no. Lo que sí sé es que si esta compra no sale bien, si no trae los beneficios deseados, Netflix estaría más cerca que nunca de desaparecer. 



Las grandes compras pasan factura

La razón es sencilla, Netflix no solo tiene que pagar el precio de la compra, sino también el de mantener todo lo que supone una compañía como Warner; de la misma forma que si te compras un coche no solo te tienes que preocupar del precio que te cuesta ese coche, también del precio de la gasolina y gastos adicionales.


La compra de Warner por parte de Netflix se ha convertido en la compra más grande del mundo del entretenimiento, pero antes de continuar me gustaría hablaros de la anterior compra más grande, ya que será importante para este análisis: la compra de Activision por parte de Microsoft. 


Una compra de 68.700 millones que representaba la promesa de que los jugadores saldrían muy beneficiados, al mismo tiempo que salvaba a una compañía que se encontraba en una mala situación en aquel momento. Se creía que esto representaría unas prácticas mucho más justas con el consumidor gracias a la naturaleza pro consumidor de Xbox. 


La realidad es que gastar tanto dinero en esta compra le jugó en contra a Xbox, la necesidad de recuperarlo se reflejó en un aumento de precio considerable tanto en las consolas como en su servicio Game Pass. Dejó de ofrecer tantas ventajas a los jugadores y sus políticas cambiaron para siempre, al punto de sacar sus videojuegos exclusivos en otras plataformas, porque dejaron de importarle sus propias consolas y la estrategia pasó a ser el famoso: “todo es una Xbox”. Es como si la antigua Xbox fuera Harvey Dent, la compra de Activision fuera el ácido sulfúrico que le quemó la cara y lo convirtió en el villano Dos caras. 


¿Qué tiene que ver esto con la compra de Warner por Netflix? Que Microsoft es mucho más que Xbox, es una gran multinacional con una gran diversidad en su fuente de ingresos, Windows, Office, Azure… Eso le permitió realizar una compra tan grande sin necesidad de endeudarse, solo con el resultado de sus propios negocios. A pesar de esto, realizar una inversión tan grande transformó a Xbox de manera irreversible. 


En comparación, Netflix es una pequeña compañía que sobrevive gracias al dinero que los usuarios dejan en su servicio de Streaming. A diferencia de otras compras como esta de Activision, la de Fox por Disney, o los anteriores dueños de Warner: Discovery o AT&T no tiene un negocio diversificado que lo pueda salvar en caso de que el streaming falle. 


Una deuda gigantesca

Y se pone peor cuando comprendes que la única forma en que Netflix podría comprar una compañía como Warner es endeudándose hasta las cejas, cosa que acaba de hacer. Mientras Microsoft compró Activision con sus propios ingresos, Disney solo un tercio con deuda, Netflix pagaría gran parte de Warner con deuda, de los 83.000 millones, solo pagaría 24.000 millones, los otros 59.000 pertenecen a diferentes bancos y socios. Quien tenga una hipoteca sabe lo complicado que es esa situación, pues ahora sustituye la casa por una compañía millonaria y tienes como resultado: los acreedores van a romperle las piernas a Netflix. 


Y ¡Sorpresa! La razón por la que Discovery quiso vender a Warner es que no puede sostener una deuda de 10.000 millones y fue mejor venderla. Así que, ¿cómo Netflix va a sostener una deuda de 69.000 millones cuando Discovery no puede con 10.000? 


Netflix no solo tendría que sostenerse a sí misma en una época donde el streaming no está en su mejor momento, también tendría que sostener a Warner y pagar una impresionante deuda millonaria en una misión imposible que ni los esfuerzos de Ethan Hunt y Kim Possible combinados podrían salvarla. 


Y eso si se logra cerrar la compra, porque si llegara a ser bloqueada aún debería pagar 5.000 millones como penalización, a cambio de nada. Pero, ¿podría ser bloqueada? ¡Sí! No es la primera vez que los reguladores impiden una compra, ya le complicaron mucho las cosas a Microsoft, y ninguna de esas compras se veía de una forma tan negativa como esta de Netflix. 



Rechazo popular ante la compra

Aunque esos resultados fueran bastante discutibles, gran parte de la opinión popular estuvo a favor de la compra de Lucasfilm y Fox por Disney o la de Activision por Microsoft; eso está muy lejos de ser el caso con la compra de Warner por Netflix. 


Desde que se anunció, la mayoría de los vídeos sobre el tema decían que esta compra destruiría el cine, en cuanto Netflix comenzara a dejar las películas de Warner solo dos semanas en los cines antes de llevarlas a su servicio. 


No creo que esto sea cierto. Los cines son mucho más que las películas de Warner, que, por mucha historia y sagas emblemáticas que tenga, lo cierto es que también tuvo sus fracasos recientes. Además, gran parte de esas sagas ya hace tiempo que no estrenan películas en cines. 


Así que se reduce la competencia, pero no es el final del cine; y si lo es será porque ya estaba tocado de antes y no solo por Warner. 


Pero eso en realidad no importa. El discurso de que Netflix va a matar el cine ya ha surgido, está tomando fuerza en la conciencia colectiva y es muy contundente. Cuando un discurso se difunde de esta manera ya no importa si no es completamente cierto o sus matices: será el que se establezca. Si Netflix hace lo que muchos temen y al poco tiempo el cine llega a su fin todos dirán: “Netflix fue quien lo mató”. 


Si a eso le sumamos que la aparición del servicio de streaming, liderado por Netflix, supuso el final de los videoclubs se vendería la idea de que Netflix fue una malvada empresa corporativista que destruyó el cine tradicional por sus ansias de crecer: primero desapareciendo los blockbusters y después las salas de cine, como si fuera la Arasaka de Cyberpunk 2077.


Que esta compra la haga quedar como la villana de la historia cultural es un terrible mazazo para su imagen pública, ya no es solo una compañía que sube los precios como tantas otras, es la compañía que destruyó el cine con su avaricia. 


Así que, a diferencia de otras grandes compras, casi todo el mundo está en contra de la compra de Netflix. La opinión pública se niega a que esta compra se complete, desde personas dentro de la industria como cineastas y distribuidores de cine hasta simples usuarios, como yo, que en el menor de los males ven sus opciones recortadas con la posible desaparición de HBO Max. 



Disney y Amazon: dos titanes, una compra que evitar

Y con esta posibilidad aparecen los dos titanes a los que Netflix tendrá que hacer frente para realizar su compra: Disney y Amazon.


Si sumas Netflix con HBO Max, es decir, primera plataforma de streaming con la tercera, el riesgo de monopolio está casi asegurado. Ninguna competidora podrá hacer frente a Netflix de igual a igual, algo que afectará directamente a Disney+ y Amazon Prime, entre otras como Sky Showtime o Apple TV.


Disney sigue teniendo como principal negocio las salas de cine, así que si estas maniobras de Netflix aceleran su final es un golpe directo en toda la cara a Disney que pierde su mercado principal, y encima remata posicionándose muy por encima de su servicio de streaming. Si se posicionara en contra de la compra lideraría la lucha de los cineastas y exhibidores para impedir el final del cine, mejoraría su imagen pública y hasta podría considerarse la heroína de la historia. 


Amazon no se juega tanto como Disney porque su negocio principal viene de la compra y venta, pero eso no quita que su servicio, Prime Video, esté considerado como la segunda mayor plataforma de streaming. Cuando la primera opción del mercado compra a la tercera y se hace tan grande que deja en ridículo a la segunda opción estamos hablando de un evidente monopolio. Esto hace que Amazon esté legitimada moralmente a detener esta compra por todos los medios legales a su alcance. 


Gran parte del retraso y los problemas que enfrentó Microsoft para cerrar su compra se debió a la intervención directa de Sony, que en ese momento era la primera opción del mercado y parte de su actuar se interpretó como el intento de impedir que le salieran competidores. Pues ahora Netflix se enfrenta a dos empresas que son mucho mayores que ella, tanto en influencia como en economía, también son más grandes que Sony; y para colmo de males, sus argumentos son muy sólidos porque tienen razón. Una batalla muy dura de la que sería muy difícil que saliera bien parada. 



El papel de los reguladores

Y después de todo esto vuelvo a mi pregunta: ¿La compra de Warner por Netflix será bloqueada? Pues posiblemente, si todo saliera bien para Netflix, ¿quién sabe? Podría comprarla con apenas unos acuerdos, pero no vivimos en un mundo ideal donde las cosas se den sin problemas y pueda cerrarla sin interferencias más allá de los reguladores, sino que lo más probable es que sean varios los que quieran impedirlo para proteger sus negocios. 


Y tengo que ir directamente a hablar de los reguladores, lo que sé de ellos es que se lo pusieron muy difícil a Microsoft a pesar de tener la opinión popular a su favor y tener argumentos favorables para la compra. A Disney, que tampoco tenía la opinión pública en contra, le hicieron firmar acuerdos para asegurarse de que no fuera monopolio, tras un largo proceso de negociaciones. A Amazon le impidieron la compra de iRobot y trataron de impedir la compra de Within por parte de Meta. 


Así que no se puede esperar una oposición menor que esa, sin sentir que son injustos tras todo lo que le hicieron pasar a Microsoft y a otras compañías, más cuando Netflix tiene a todos en contra y deseando que la compra no se cierre. Es decir, los reguladores no son ajenos al panorama social y las quejas de consumidores, exhibidores y cineastas, competidores de Netflix sí influirán mucho en la decisión que tomen, porque también tienen un factor político. 


Si permitieran cerrar la compra con facilidad se ganarían la enemistad de muchas personas, que los verían como cómplices de la destrucción del cine por Netflix. Y el cine no es solo un mercado de entretenimiento, es un mercado cultural con mucha historia. Eso lo hará aún más difícil ya que no van a permitir que un escenario así suceda. Sin mencionar que si Amazon o Disney les dicen que Netflix sería un monopolio que los perjudicaría, es difícil demostrar lo contrario. 


Esa idea haría que como mínimo le pusieran las cosas difíciles a Netflix para quedar bien de cara a la opinión pública. Y eso provocaría que la compra de Warner fuera un caso tan mediático como lo fue la de Activision, donde todos los negocios y trapos sucios de Netflix quedarían expuestos. 


En ese caso, ya no importaría si la venta se cierra o no porque Netflix tendría que sobrevivir a un duro proceso, uno en que sus negocios quedaran estancados hasta que tomen una decisión final. Y recordemos que Netflix no tiene un negocio secundario que lo mantenga en ese tiempo, solo depende de su streaming. Y a eso se añade que si los clientes están muy enojados con Netflix podrían empezar a desuscribirse justo en ese preciso momento para enviarle tanto un mensaje como un castigo. 


Mi apuesta personal es que puede que la compra no se acepte, pero si se aprueba lo hará con acuerdos bastante restrictivos como mantener una tirada en cines entre discreta y tradicional, seguir distribuyendo las películas de Warner tanto en físico, digital como en otras plataformas de streaming, y no cerrar HBO Max permitiendo que funcione de forma independiente. Además de una supervisión para que no hagan como Microsoft, decir que no harán algo y hacerlo en cuanto la compra esté cerrada, algo así. 


Más catalogo no siempre es mejor

Algo devastador para Netflix, pues anula todas sus oscuras intenciones de tener el contenido de Warner de forma exclusiva en su plataforma; pero supongamos que se cierra sin ningún problema, ¿para qué le sirve Warner realmente? ¿Solo para tener contenido en su plataforma? 


Lo cierto es que en ese caso, Netflix estaría cometiendo el grave error de creer que mayor contenido es mayor número de clientes, pero eso no siempre es así. A veces, tener una compañía o plataforma demasiado grande la hace difícil de gestionar, lo cual es contraproducente. Y a eso se suma que aún así podrían no llegar a recaudar 69.000 millones para pagar su deuda, menos para que también le sirviera para recuperarse y seguir creciendo en su negocio. 


Recordemos que no vive solo de sus propias licencias sino que también de las que paga para tener contenido en su plataforma y sin dinero no hay contenido de terceros. Pasaríamos de tener una Netflix con contenido muy variado a solo tener su propio contenido y el de Warner. No parece una gran mejora o crecimiento para los usuarios, menos si debido a la deuda deciden recaudar subiendo el precio. Eso los alejaría aún más porque están cabreados por la posibilidad de que desaparezca el cine por culpa de Netflix, de que tienen menos opciones con la desaparición de HBO Max; ahora también por una subida de precio abusiva y porque no tuvieron el crecimiento en contenido prometido. 


Posible expansión de Netflix con los negocios de Warner

Aun así, hay una pequeña esperanza en todo esto, y es que Netflix no compre Warner tan solo para tener mayor oferta de contenido en su plataforma, tal y como todos afirman. Se ha dicho mucho que el cine está en crisis, lo que no se cuenta tanto es que el streaming también y hasta ahora es la única fuente de ingresos de Netflix, colocándola en una posición muy vulnerable. Si este negocio quiebra, Netflix desaparece, así que no tendría sentido realizar una compra tan grande y empeorar su situación. 


Sí tendría sentido para Netflix, lanzarse en una compra desesperada con tal de cambiar esto y tener más opciones. Los negocios de Warner son justo lo que necesita para no estar limitado solo al futuro del streaming. De mantener Warner tal y como está ahora, podría tener mayores facilidades en la exposición en cines, dentro del mundo de los videojuegos e incluso en los parques Warner Bros, a los que podría añadir sus propios personajes. 


No dejaría de ser una compra muy arriesgada, pero sí tendría sentido porque en caso de salirle bien tendría más fuentes de negocio de las que disponer, y en las que expandirse. Si quiere tener una presencia fuerte en cines recurriría a Warner, si quiere hacer un videojuego de una de sus licencias se lo daría a uno de sus estudios. Entonces sí que podríamos salir beneficiados los usuarios.


Claro, ya fueron dos compañías las que no pudieron mantener a Warner y recurrieron a venderla, pero al menos esto significaría que Netflix no pondría en riesgo la industria del cine y menos aún los videojuegos de Warner. Una decisión así sería algo que podríamos comprender, a diferencia de que simplemente decidiera comprar Warner para tener más contenido en su plataforma en un momento en que el streaming está de capa caída, y que con esta compra solo destruyera su imagen pública e hipotecara su futuro mucho más. 


Un futuro incierto para Netflix

Cada uno creerá lo que quiera creer, pero en mi opinión no es el cine quien está en riesgo con esta compra, tampoco los usuarios, sino la propia Netflix. Si esta famosa plataforma de streaming sabe cambiar su naturaleza, dejar de quererlo todo de forma exclusiva en su plataforma, y aprovecharse de los negocios de Warner podría salvarse; pero si esta compra solo es para tener mayor contenido en su plataforma y que nadie pueda hacerle competencia, entonces quien destruirá a Netflix será la propia Netflix.






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